Skip to main content

Cadena de prestadores de servicios de asistencia

Cuando un sistema hospitalario declaró un estado de emergencia en materia de salud mental de los jóvenes, los socios de Rotary se movilizaron

Por

El director médico del Hospital Infantil de Colorado nunca antes había visto algo así. El suicidio se había convertido en la principal causa de muerte entre los adolescentes de 10 a 18 años del estado, y hubo periodos en 2021 en los que el principal motivo por el que los niños acudían a los servicios de urgencias era por haber intentado quitarse la vida. En un esfuerzo por satisfacer la necesidad de atención, la directora general del hospital hizo algo que nunca había ocurrido en los 113 años de existencia de esa institución: Declaró un estado de emergencia. 

Escenas similares sucedieron en todo el país a medida que la pandemia de COVID-19 aceleraba la crisis de salud mental entre los jóvenes estadounidenses y revelaba con crudeza los resultados de la escasez de prestadores de servicios de asistencia. 

Uno de cada 6 niños estadounidenses mayores de 6 años ha sido diagnosticado con un trastorno mental. Sin embargo, solo aproximadamente la mitad recibe un tratamiento adecuado. 

Entre quienes deseaban ayudar cuando el sistema hospitalario de Colorado declaró el estado de emergencia se encontraban tres socios del Club Rotario de Highlands Ranch, un suburbio de Denver. En menos de un año comenzaron a recaudar fondos para afrontar el problema. Debby Doig, Shrin Murthy y Tamara Fennell dedicaron más de un año a recorrer el estado de Colorado para hablar sobre la salud mental de los jóvenes en los clubes rotarios. Doig explica que después de casi todas las presentaciones, alguien se les acercaba con una historia relacionada con el tema.

Vestidos con batas blancas honorarias, los socios del Club Rotario de Highlands Ranch (de izquierda a derecha) Tamara Fennell, Shrin Murthy y Debby Doig posan frente al Hospital Infantil de Colorado. Recaudaron 500 000 dólares para establecer la Beca de los Clubes Rotarios de Colorado para la Salud Mental Pediátrica.

Fotografía de Tamara Fennell

«No levantaban la mano y lo decían en voz alta, pero se acercaban a uno de nosotros y nos contaban al oído su propia tragedia personal», dice Doig. «Muchas veces se trataba de un suicidio. Su hijo, su hermana, su hermano. En una reunión de Rotary, una mujer me contó: «Hace dos semanas intenté suicidarme. Y si no fuera por Rotary, yo no estaría aquí». 

Testimonios como ese reforzaron el compromiso del trío con un objetivo audaz: recaudar medio millón de dólares para financiar la formación de especialistas en la salud mental pediátrica. 

Esa cifra ni siquiera era una idea a principios de 2021, cuando Murthy se enteró de la crisis por un ponente del club de Highlands Ranch. Entre los hechos más escalofriantes, los hospitales veían llegar a sus servicios de urgencias a pacientes cada vez más jóvenes que intentaban suicidarse. 

«Estamos observando un aumento de las tasas de suicidio en la población de 5 a 9 años, si lo puedes creer», afirma el Dr. K. Ron-Li Liaw, primer director de salud mental del Hospital Infantil de Colorado. «Niños de primaria intentan suicidarse». 

Pocos meses después de que el hospital declarara el estado de emergencia, tres organizaciones pediátricas declararon uno a escala nacional. Los expertos no están totalmente seguros de qué está provocando la crisis, pero apuntan a una serie de causas. La pandemia aisló a los niños y sometió a muchos al trauma de perder a sus seres queridos. En los primeros quince meses de la pandemia, más de 140 000 niños de Estados Unidos perdieron a uno de sus cuidadores principales o secundarios, o a ambos.

Pero el número de niños que intentan suicidarse lleva años aumentando. Entre 2016 y 2022, los hospitales infantiles registraron un aumento del 166 % en las visitas a urgencias por intentos de suicidio y autolesiones entre niños de 5 a 18 años. Esto se debe en parte a que simplemente no hay suficientes médicos para tratar a los jóvenes con problemas mentales antes de que estos se agraven, afirma la Dra. Cassie Littler, presidenta de la sección de Colorado de la Academia Estadounidense de Pediatría. Estados Unidos cuenta con solo 14 psiquiatras infantiles y para adolescentes por cada 100 000 jóvenes, y el 70 % de los condados carece por completo de estos profesionales.

En cifras

  1. Más de 40

    Clubes visitados durante la campaña de captación de fondos

  2. USD 500 000

    Total recaudado para el Fondo de Dotación

  3. 1500

    Número de pacientes que un becario puede atender por año

«La situación sería muy diferente si contáramos con proveedores de salud del comportamiento en las consultas de los pediatras», afirma Littler. «Cambiar la forma en que financiamos la prevención supondría un gran avance, porque entonces podríamos intervenir y ayudar a los niños y sus familias a adquirir esos mecanismos para hacer frente a la situación y habilidades para resolver problemas». 

Cuando Murthy se enteró del problema a través de su club, no se le ocurrió que podía ayudar a paliar la escasez de prestadores de servicios de asistencia. Solo sabía que quería tomar acción de alguna manera. «Me dije: tenemos que hacer algo para abordar esta crisis», afirma.  

Murthy y Doig formaron un comité de salud mental dentro del club de Highlands Ranch y comenzaron a investigar opciones. Murthy formaba parte de la directiva de voluntarios del Hospital Infantil de Colorado, por lo que se puso en contacto con Martine Hyland, directora de filantropía de la fundación del hospital, para pedirle consejo sobre posibles donaciones. Hyland sugirió diferentes oportunidades para solicitar donaciones por una gama de importes en dólares, pero le sorprendió la que eligieron Murthy y Doig. Ellos intentarían financiar una beca de 500 000 dólares para formar a nuevos médicos en salud mental.

«Dijeron: 'Queremos ir a lo grande'. Deseamos crear una beca», asegura Hyland. «Y debo decirte que pensé que estaban locos. Hemos sido los agradecidos beneficiarios de muchas donaciones de diferentes clubes rotarios, pero nada de esa magnitud. Pensé: '¿Cómo van a hacer esto?'».

En primer lugar, Doig y Murthy reclutaron a Fennell, una compañera del club que llevaba años trabajando con la Alianza Nacional contra las Enfermedades Mentales. Le hablaron de las ventajas de dotar una beca. Las utilidades devengadas de un fondo de dotación de 500 000 dólares,  bastarían para financiar la educación, proporcionar un salario y oportunidades de investigación para un nuevo becario ya sea cada año o cada dos años. De esta manera podrían abordar activamente la escasez de médicos. Y con presencia en todo Colorado, el sistema hospitalario garantizaría un alcance de ámbito estatal.

Una conexión personal con el tema cimentó el apoyo de Fennell. «Mi madre sufría una enfermedad mental grave, trastorno bipolar y trastorno obsesivo-compulsivo», comenta Fennell. «He trabajado mucho en defensa de la salud mental, así que me hacía especial ilusión colaborar en este proyecto».

Solo quedaba la pequeña cuestión de recaudar 500 000 dólares. Pero Fennell se sintió impulsada, no intimidada, por esa cifra. «Cuando Shrin vino y me dijo: 'Oye, quiero hacer esto. ¿Qué opinas al respecto?' Estaba encantada», asegura. «En realidad íbamos a generar un impacto positivo en un número incontable de niños y familias a perpetuidad. Eso es lo que tiene de especial: no es algo aislado. Es un programa con un efecto duradero».

Fennell, Murthy y Doig posan con Martine Hyland (derecha), directora de filantropía de la fundación del hospital, durante la ceremonia de entrega del cheque.

Fotografía de Tamara Fennell

Fennell, Murthy y Doig prepararon una presentación y empezaron a contactar con los clubes rotarios de Colorado. El Club Rotario de Highlands Ranch tenía su propia fundación, que donó 50 000 dólares para poner la iniciativa en marcha. Luego vino lo más difícil, visitar más de 40 clubes rotarios de todo el estado.  

«Íbamos de club en club y hacíamos nuestra presentación. Debimos de conducir cientos y cientos de kilómetros», dice Murthy. «Fue una lección de humildad ir a hablar con estos clubes. Luego comenzó a llegar el dinero». 

Al final nos tomó un año y medio recaudar los fondos. Fueron tres años y medio menos de lo que la fundación del hospital suele esperar cuando los grupos intentan recaudar tanto dinero. Pero Murthy estaba decidido a actuar con rapidez. 

«Les dije a Debby y Tamie: 'Tenemos que concluir esta labor antes de septiembre de 2023, para que podamos tener un becario en la primavera o el verano de 2024'», explica. «El problema de salud mental empeoraba cada año. Si financiamos a un becario lo antes posible, esa persona podrá visitar hasta 1500 pacientes al año. Si no tuviéramos un becario, 1500 personas no tendrían acceso a servicios de salud mental». 

Además del dinero que se recaudó, señala Fennell, también se creó conciencia sobre el problema de salud mental, incluso entre clubes y distritos rotarios que se espera adopten el modelo en otros lugares. «No puedo enseñar a médicos y becarios cómo mejorar sus consultas, no tengo esa capacidad», afirma. «Pero lo que sí tengo es la capacidad de compartir mis conocimientos sobre la crisis en la que nos encontramos y de contar mi experiencia a los demás».

Este artículo fue publicado originalmente en el número de mayo de 2024 de la revista Rotary.

Los miembros del Grupo de Acción de Rotary para Iniciativas de Salud Mental se esfuerzan por mejorar la salud mental de nuestras comunidades y forjar amistades.