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Sin agujas, sin miedo, sin dolor

Con inyectores a presión, los vacunadores contra la polio en Afganistán se ganan la confianza de la población

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En una mañana nublada en la provincia afgana de Laghman, el Dr. Arsala partió hacia Alingar, un distrito escarpado y rodeado de montañas que había visitado muchas veces antes. Tras 12 años como responsable provincial de la lucha contra la polio, conocía bien el ritmo de las campañas contra esta enfermedad: las madrugadas, los largos viajes en automóvil, los retos previsibles. Pero esta vez se sentía diferente. Llevaba consigo una nueva herramienta que se introducía por primera vez en el programa contra la polio de Afganistán: las inyecciones sin aguja.

Entre agosto y octubre del año pasado, el programa de erradicación de la polio en Afganistán puso en marcha una campaña de tres fases en la que se utilizó la vacuna inactivada contra la polio, que normalmente se administra mediante una jeringa tradicional con aguja. Cuando se utiliza junto con las gotas de la vacuna oral, puede reforzar la inmunidad. La campaña, llevada a cabo en toda la región este del país, tenía como objetivo proteger de la polio a más de 1,2 millones de niños menores de 5 años. Cincuenta distritos, cuatro provincias y más de 10 000 trabajadores dedicados a la lucha contra la polio unieron fuerzas, y lo que lo hizo posible fue una innovación revolucionaria nunca antes utilizada en las labores para eliminar la polio del país. 

En lugar de inyecciones mediante jeringas, los vacunadores introdujeron inyectores a presión, dispositivos accionados por resorte que administran un pequeño chorro de vacuna a través de la capa externa de la piel en una fracción de segundo. No hubo agujas, ni miedo, ni dolor. Solo una breve presión, un ligero clic y protección entregada con una sonrisa.

Zahir Islam utiliza un inyector a presión sin aguja para administrar la vacuna contra la polio a un niño en el este de Afganistán. «Los padres que antes habían evitado las vacunas inyectables ahora traían a sus hijos con confianza», afirma.

Crédito de la imagen: Omid Farooq

Fue un encuentro entre la tecnología moderna y algunas de las comunidades más remotas de Afganistán.

«Esta campaña no se parece a ninguna otra que haya visto antes», dijo el Dr. Arsala mientras sostenía el inyector a presión en la mano. Para él, no se trataba solo de una nueva tecnología, sino de generar confianza. «Es la primera vez que se utiliza un dispositivo de este tipo en las campañas contra la polio en Afganistán. Es fundamental impartir una capacitación de alta calidad. Los vacunadores deben sentirse seguros antes de salir al terreno».

Enseñanza de la técnica

En una mezquita de Alingar, los vacunadores se reunieron, inclinándose hacia adelante con curiosidad mientras instructores como el Dr. Arsala y el Dr. Jawaid, el responsable de la campaña contra la polio en el distrito, mostraban cada paso: cómo cargar la vacuna, colocar el inyector y administrar la dosis.

El dispositivo, fabricado por una empresa de Colorado, administra una inyección intradérmica en la capa gruesa de la piel llamada dermis. Es fácil de manejar y requiere una capacitación mínima. Por otro lado, administrar una inyección intradérmica con una aguja tradicional requiere un alto grado de capacitación y destreza.

Este modelo en particular de inyector está diseñado específicamente para la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Polio con el fin de administrar lo que se conoce como una dosis fraccionada de vacuna inactivada contra la polio, que ha demostrado ofrecer prácticamente la misma protección que una dosis completa cuando se administra en múltiples rondas, al tiempo que reduce significativamente los costos.

En cifras

  1. 1955

    Se introduce la primera vacuna contra la polio 

  2. 99.9 %

    Reducción mundial de los casos de polio desde 1988

  3. 2

    Países en los que el poliovirus salvaje sigue siendo endémico

Para muchos trabajadores de primera línea dedicados a la lucha contra la polio, la campaña en Afganistán fue la primera vez que utilizaron este tipo de tecnología.

«Es la primera vez que ven este dispositivo», dijo el Dr. Jawaid con orgullo. «Nos aseguramos de que lo entiendan todo y se sientan preparados para utilizarlo».

Para Mohammad Ibrahim, un vacunador con cinco años de experiencia, el dispositivo le pareció una puerta hacia el futuro. «Es mucho más fácil que las inyecciones con aguja», dijo. «Estoy emocionado. Tengo confianza para salir al terreno y vacunar a los niños».

Y en el campo ocurrió algo extraordinario.

Aliviar las preocupaciones de los cuidadores

En años anteriores, algunos cuidadores se mostraban reticentes en cuanto veían una aguja. Pero esta vez, la reacción fue totalmente diferente. Los padres se reunieron alrededor de los centros de vacunación, con curiosidad, aliviados y deseosos de saber más. «Cuando se enteraron de que el dispositivo no lleva aguja y es indoloro, se mostraron ansiosos por verlo», dijo el vacunador Zahir Islam. «Algunos padres que antes habían evitado las vacunas inyectables ahora traían a sus hijos con confianza».

Los vacunadores de Afganistán aprendieron a utilizar inyectores a presión sin aguja por primera vez. Crédito de la imagen: Omid Farooq


Las madres sonreían mientras sus hijos apenas se inmutaban. Los padres observaban con alivio y admiración cómo el proceso solo duraba unos segundos. Los líderes comunitarios y religiosos llegaron incluso a animar públicamente a las familias a adoptar el nuevo método, elogiándolo por ser más seguro, más rápido y más cómodo.

La campaña no solo trajo una vacuna, sino que también renovó la confianza.

Para ofrecer la mejor protección, las campañas pueden utilizar tanto la vacuna oral contra la polio, que se administra en gotas sobre la lengua, como la vacuna inactivada, que se administra mediante inyección. La vacuna oral interrumpe la transmisión de persona a persona, mientras que la vacuna inactivada ofrece una protección eficaz contra la parálisis. 

Con el inyector a presión, la experiencia resultó más higiénica, más rápida y más aceptable, lo cual es especialmente importante en los grupos en los que el miedo a las agujas ha supuesto un verdadero obstáculo.

«Hemos realizado encuestas tanto a los padres como a los vacunadores», afirma Ondrej Mach, jefe del equipo de investigación y desarrollo de productos de la Organización Mundial de la Salud. «Los vacunadores lo prefieren porque es fácil de usar y no lleva agujas, y a los padres también les gusta porque los niños no lloran. Así que creo que probablemente sea bueno para la aceptación. No hay sangre. Lo he probado yo mismo. Es casi imperceptible».

Una herramienta global

La rapidez de la capacitación, que dura aproximadamente una hora, es otra ventaja, añade, y los dispositivos pueden ser una buena inversión en lugares donde se llevan a cabo campañas de vacunación periódicas, como Afganistán y Pakistán, los únicos dos países donde el poliovirus salvaje sigue siendo endémico. 

A nivel mundial, estos dispositivos ya se han utilizado para vacunar a millones de niños en lugares como Somalia, Nigeria y Pakistán. Ahora, los niños afganos también se beneficiarán. Y en manos de trabajadores comprometidos como el Dr. Arsala, el Dr. Jawaid y miles de vacunadores de toda la región este del país. Este pequeño dispositivo portaba algo mucho más grande: la promesa de un futuro libre de polio.

La campaña de vacunación de 2025 protegió a más de 1,2 millones de niños en el este de Afganistán. Crédito de la imagen: Omid Farooq


Al finalizar la tercera fase, los vacunadores de toda la región este habían dominado por completo la nueva tecnología. Con cada día que pasaba, iban de niño en niño con una confianza cada vez mayor, orgullosos de formar parte de una campaña que podía acercar a Afganistán un paso más a la erradicación definitiva de la polio.

La región este del país, que en 2022-2023 fue una zona clave para la transmisión del poliovirus, ha logrado desde entonces avances notables. La realización de la campaña de vacunación refuerza aún más la inmunidad de los niños y reduce el riesgo de transmisión del poliovirus en esta región.

Para el Dr. Arsala, ver cómo los vacunadores utilizaban con facilidad los inyectores a presión, observar cómo las comunidades acogían con agrado esta tecnología y ser testigo de cómo los niños quedaban protegidos sin temor se convirtió en uno de los momentos más gratificantes de su larga carrera.

Al concluir la campaña, el Dr. Danish Ahmed, oficial médico de la región Oriental de la Organización Mundial de la Salud, reflexionó sobre lo que esto significaba para el futuro del país. «Esta campaña no se limita a la vacunación», afirmó. «Se trata de ofrecer a los niños un futuro más seguro y saludable, y de acercarnos al sueño de un Afganistán libre de polio».  

Omid Farooq es funcionario del departamento de comunicaciones de la Organización Mundial de la Salud. Una versión de este artículo fue publicada originalmente por la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Polio. Más información en polioeradication.org.

Este artículo fue publicado originalmente en el número de mayo de 2026 de la revista Rotary.

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