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Atención médica cerca de casa

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El tratamiento portátil para la insuficiencia renal permitirá a los pacientes de Labrador seguir viviendo en las comunidades remotas que tanto aman

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Hay dos formas principales de llegar a la comunidad de Natuashish, en Labrador. Los viajeros pueden ir en avión o, en los meses de verano, subir por la costa en barco. No hay carreteras fiables que conecten esta comunidad Innu subártica, de unos 1000 habitantes, con las localidades más pobladas situadas al sur.

Los frecuentes retrasos en el transporte y los elevados precios de los pasajes de avión también suponen una carga para quienes intentan realizar el viaje. Estos problemas dificultan que las personas con determinadas afecciones médicas puedan recibir tratamiento, incluida la diálisis, un procedimiento vital que elimina los residuos y el exceso de líquido de la sangre cuando los riñones no funcionan correctamente.

Los participantes celebran la puesta en marcha del proyecto, cuyo objetivo es proporcionar equipos de diálisis portátiles que permitan a los pacientes o a sus familiares administrar los tratamientos.

Fotografía: Geoff Goodyear

«En la remota región de Labrador, donde no hay centros de diálisis, las personas con enfermedades renales a menudo se ven obligadas a trasladarse para recibir cuidados vitales», afirma Mallory Peddle, enfermera especializada en diálisis de los Servicios de Salud de Terranova y Labrador. Algunas tienen que vivir lejos de sus familias durante largos periodos de tiempo, y las personas con insuficiencia renal avanzada podrían verse obligadas a afrontar los tratamientos en la etapa final de su vida lejos de su red de apoyo en casa. «Para ellos supone un choque cultural, porque han crecido, vivido y respirado su cultura en comunidades rurales muy remotas y, de repente, se les pide que se desarraiguen», afirma Peddle. «No es justo para ellos, porque no se disponían de los recursos necesarios».

Sin embargo, gracias a la ayuda de los clubes rotarios, la situación está empezando a cambiar, ya que en los últimos años se han incorporado equipos de diálisis portátiles en la zona.

Una vida mejor en casa

El primer residente de Natuashish en utilizar la maquinaria adquirida gracias a las subvenciones globales de La Fundación Rotaria pudo vivir en su casa mientras recibía tratamiento cerca de allí. Anteriormente se había visto obligado a mudarse para someterse a sus frecuentes sesiones de diálisis, pero tuvo la oportunidad de regresar y utilizar el nuevo equipo durante varios meses en los últimos momentos de su vida.

En un artículo de CBC/Radio-Canada de 2023 publicado tras su regreso a casa, la hija del hombre dijo que nunca había visto tan feliz a su padre, a quien se le había concedido el regalo de volver a casa tras años de ausencia.

«Salía a pescar y estaba rodeado de su familia», cuenta Peddle, quien ayudó a enseñar a la hija del hombre a manejar el equipo. «Mantuve un contacto muy estrecho con el paciente y su cuidadora, varias veces al día, tanto para resolver cualquier problema que surgiera como simplemente para saber cómo estaban», explica. «Ambos comentaron lo mucho que les gustaba estar allí». Finalmente, el hombre tuvo que marcharse de Natuashish de nuevo, por motivos de salud, pero el tiempo que pasó en casa fue especial para todos los involucrados.

Las máquinas de diálisis utilizan una solución premezclada, algo fundamental en zonas donde el suministro de agua no es fiable.

Fotografía: Geoff Goodyear

«También fue un logro especial para los rotarios y otras personas que colaboraron en la iniciativa», afirma Mike Spurrell, expresidente del Club Rotario de Happy Valley-Goose Bay (Labrador), solicitante de la subvención y uno de los muchos clubes que aportaron fondos. Los pacientes «no se alejan de sus familias y pueden permanecer en sus comunidades», afirma Spurrell, ahora socio del Club Rotario de Clarenville, en otra parte de la provincia. Esto contribuye en gran medida a brindar consuelo a una persona que recibe tratamientos agotadores varias veces a la semana.

Y lo que es aún más alentador, el proyecto ha traído esperanza de una solución para las personas de algunas partes del mundo que necesitan diálisis pero carecen de acceso al equipo necesario. Las máquinas adquiridas a través de Rotary no solo son portátiles, sino que también resuelven otro factor que suele limitar el tratamiento de diálisis en lugares remotos: el suministro insuficiente de agua. Estas máquinas no necesitan agua local, sino que utilizan bolsas premezcladas con la solución necesaria para limpiar la sangre durante la diálisis, explica Anne Rowsell, quien fue directora del proyecto para el programa de expansión renal en los Servicios de Salud de Terranova y Labrador, Zona de Labrador Grenfell. (Rowsell se ha jubilado desde entonces).

«Cuando piensas en la costa de Labrador, cuando piensas en las sensibilidades culturales con las que trabajábamos, cuando piensas en la cadena de suministro... Si esto se pudo poner en marcha en Natuashish, ¿qué nos impediría hacerlo en cualquier otro lugar?», pregunta Rowsell.

Un reto reconocido

La idea de que los clubes rotarios se implicaran surgió tras una conversación entre un directivo de Labrador Grenfell Health y un antiguo socio del Club Rotario de Happy Valley sobre los retos que plantea la diálisis. Happy Valley-Goose Bay, una localidad situada a unos 300 kilómetros al sur de Natuashish, es una de las muchas del sur de la provincia donde, según las solicitudes de subvenciones globales, la mayoría de los pacientes que reciben diálisis son indígenas reubicados desde comunidades aisladas del norte, lo que supone «un gran costo personal y social» para ellos y sus familias.

La coordinación entre los clubes rotarios, la autoridad de salud de la zona y los líderes y consejos ayudó a que el proyecto se hiciera realidad, afirma Spurrell. 

El financiamiento se consiguió rápidamente. Los socios de Rotary comenzaron a solicitar la primera subvención global en 2019, explica Geoff Goodyear, exsocio del Club de Happy Valley que siguió trabajando en la iniciativa cuando se trasladó al Club Rotario de Exploits. Cuando estalló la pandemia de COVID-19, «no hubo tiempo que perder» para poner en marcha el proyecto, añade.

Los clubes proporcionaron cuatro máquinas y formación para el personal y los pacientes gracias a dos subvenciones globales de Rotary por un total de 143 000 dólares, incluidos los fondos de los clubes y del distrito. Dos de las máquinas se encuentran en Natuashish y están disponibles para tratamientos (una de ellas es de reserva por si la otra falla), mientras que las otras dos se destinan a fines de formación y sustitución, explica Goodyear. (La organización sin fines de lucro International Grenfell Association adquirió por su cuenta varias máquinas en Sheshatshiu, otra comunidad Innu de Labrador). 

El colaborador internacional para las subvenciones fue el Club Rotario de Port Angeles (Washington), una zona en la que también residen grupos indígenas, según explica la socia Ann Murakami. El trabajo de los socios para poner en marcha las subvenciones se prolongó hasta principios del año pasado.

Eugene Hart (en el centro), líder de la Primera Nación Innu de Sheshatshiu, conversa con los promotores de la iniciativa, entre los que se encuentra la rotaria Ann Murakami (a la derecha).

Fotografía: Geoff Goodyear

Para identificar a las personas que podrían optar a la diálisis a distancia, se desarrolló una herramienta de selección, explica Rowsell, antigua directora de proyectos del centro de salud. «La estabilidad del paciente era realmente importante. ¿Cuán estable se encontraba el paciente? ¿En qué medida cumplía con el tratamiento? ¿En qué medida era adecuada la persona de apoyo en cuanto a su fiabilidad para estar presente?». No todos los pacientes cumplen los requisitos.

El residente de Natuashish que utilizó el equipo contaba con una cuidadora que aprendió rápido y estaba deseosa de formarse, explica Peddle, la enfermera de diálisis. «Le encantaba la idea de que su padre regresara. Eso fue realmente un gran impulso, porque allí era donde ella vivía con sus hijos, y allí es donde estaban toda la familia y los amigos».

Cuando regresó a Natuashish, fue una celebración, cuenta Peddle.

Un modelo para zonas remotas

El éxito inicial del proyecto es prometedor para las zonas aisladas. «Se está siguiendo muy de cerca desde múltiples perspectivas, tanto por sus posibles beneficios como por su potencial de expansión», afirma Goodyear. «Para mí, esto pone de relieve la palabra “global” de las subvenciones globales, ya que lo que hacemos aquí podría tener repercusiones en otras partes del mundo».

Superar este reto demostró a todos los implicados que la diálisis en lugares remotos era posible, con el potencial de ayudar algún día a personas de otras zonas, afirma Rowsell. Por eso, añade, el éxito del proyecto fue el momento más destacado de su carrera.

Otras personas se beneficiarán con el tiempo de estas máquinas, explica Rowsell, recibiendo el tratamiento de diálisis que necesitan sin tener que abandonar la comodidad de su comunidad. «Tengo una visión positiva al respecto por muchas razones», afirma. «Es solo cuestión de tiempo, de la intervención adecuada y del apoyo adecuado».

Este artículo se publicó originalmente en el número de abril de 2026 de la revista Rotary Canada.

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