
Los socios de Rotary que iniciaron la campaña para la erradicación de la polio hace décadas no podrían haber imaginado que algún día las mentiras sobre las vacunas se difundirían sin control en Internet. Desafortunadamente, la desinformación que existe en línea hoy en día, es un gran obstáculo para lograr eliminar de una vez por todas esta devastadora enfermedad.
“Leemos muchas cosas en Facebook y otras redes sociales. Una de las mayores dificultades es [que] Facebook se ha vuelto una fuente de noticias muy poco fiable” afirma Michael K. McGovern, presidente del Comité Internacional de PolioPlus. “Hay tantas fotografías falsas, tantos eventos montados”.
Tú puedes ayudar a erradicar la polio. A continuación encontrarás más artículos sobre la lucha contra la desinformación sobre las vacunas.
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La propaganda antivacunas en las redes sociales puede ser peligrosa, afirma Valarie K. Wafer, copresidenta del Comité Internacional de PolioPlus. En Pakistán, señaló, los trabajadores de la salud que van de puerta en puerta ofreciendo vacunas se han enfrentado a la hostilidad y la violencia de padres que han leído en Internet que estos trabajadores están distribuyendo veneno.
“Tuvimos un caso cerca de Peshawar, en Pakistán —quizá hace ya ocho años—, en el que [algunas personas] fingieron reacciones adversas a las vacunas”, dice McGovern, socio del Club Rotario de South Portland-Cape Elizabeth, en Maine (EE. UU.) “Y esto se vuelve viral debido a las redes sociales”. “Se necesitan años para superar los recuerdos y los pensamientos que esas historias generan”.
Sin embargo, hay buenas noticias que compartir, especialmente de Pakistán, el único país, además de Afganistán, donde aún se detectan casos de poliovirus salvaje. Aziz Memon, presidente del Comité PolioPlus de Pakistán, afirma que las últimas tres campañas de vacunación tuvieron como objetivo llegar a 45,2 millones de niños cada una. Y menciona “una mejora notable” en las muestras ambientales analizadas para detectar la presencia del poliovirus.
Memon, socio del Club Rotario de Karachi (Pakistán), también señala que se están redoblando los esfuerzos para realizar pruebas de detección a las personas que cruzan la frontera con Afganistán en ambos sentidos. La frontera, que es muy permeable, ha dificultado durante mucho tiempo el seguimiento del virus y el acceso a las personas no vacunadas, pero “se está dando seguimiento a esas familias”, afirma Memon.
Y, sin embargo, la guerra de la información continúa. No solo sigue proliferando la desinformación sobre la polio y las vacunas, sino que, además, los avances positivos a menudo no reciben cobertura mediática. McGovern afirma que incluso los medios de comunicación profesionales no informan sobre la importancia de la campaña de erradicación ni sobre el amplio apoyo con el que cuenta.
“Durante cinco años consecutivos, el gobierno de Estados Unidos ha destinado USD 265 millones a la erradicación de la polio. “Si leyeras las noticias, nunca lo creerías”, señaló McGovern.
Contrarrestar de manera efectiva la propaganda antivacunas es un reto aún mayor.
“Debemos señalar la información errónea”, afirma Wafer, socia del Club Rotario de Burlington Lakeshore, Ontario (Canadá). “Pero creo que podemos hacerlo en el marco de un mensaje positivo que también refuerce lo que estamos haciendo, en lugar de enfocarnos en lo negativo”.
“Depende de todos nosotros tratar de contrarrestar parte de la negatividad que vemos con historias positivas sobre lo que hemos logrado, porque hemos logrado mucho”, dice Wafer.
Wafer afirma que la confianza que la gente de todo el mundo tiene en Rotary proviene, en última instancia, de que los socios se sumen en persona al esfuerzo por erradicar la enfermedad. Ella recuerda que, durante su primera Jornada Nacional de Vacunación, se encontraba en una aldea de la India cuando alguien le entregó a un bebé de cuatro semanas para que le administrara las gotas de la vacuna.
“No era en mí en quien confiaban”, dice ella. “Era el emblema de Rotary que llevaba en el chaleco”. Esa confianza está depositada en todos nuestros socios, que están presentes día a día, junto a los trabajadores que prestan servicio en primera línea. “Lo he visto con mis propios ojos”.
