En el corazón del distrito de Eixample de Barcelona, los estudiantes salen en tropel por las puertas ornamentadas de las escuelas y los jóvenes profesionales se desplazan por amplias avenidas arboladas, mientras circulan scooters, autobuses, autos y un mar de peatones. Desde que surgió tras el derribo de las murallas medievales de Barcelona en la década de 1850, Eixample (literalmente, “Ampliación”) ha sido el centro de los experimentos de planificación urbana de Barcelona. Ha sido un lugar donde se han creado vecindarios prósperos y centrados en la comunidad, sin divisiones de clase, un lugar donde personas de todo tipo se reúnen en espacios compartidos.
Fieles a ese espíritu, los socios del Club Rotario de Barcelona-Diagonal se enfocan en tender puentes entre generaciones para preservar los clubes rotarios de la zona como centros dinámicos de servicio, ideas y conexión para sus comunidades. A través de becas, clubes Interact y Rotaract, campamentos de verano, intercambios y programas de mentoría, el Club Barcelona-Diagonal lleva años forjando vínculos con los jóvenes.
En el centro de muchas de esas iniciativas se encuentra Fernando Plaza, un pediatra que ha trabajado en programas para jóvenes desde que se afilió a Rotary en 2008. “Para el futuro de Rotary”, dice, “tenemos que trabajar con los jóvenes e incorporarlos a nuestros clubes rotarios”.

Los socios del Club Rotario de Barcelona-Diagonal, entre ellos Marisa Caparrós y Fernando Plaza, amplían su impacto tendiendo puentes entre generaciones con los rotaractianos y otras personas. “Los jóvenes necesitan mentores”, dice Plaza. “Y nosotros necesitamos sus ideas”.
Fotografía: Lydia Metral
Plaza es asesor de un club Interact en una escuela de lengua alemana de Barcelona y, con frecuencia, anima a sus compañeros socios de club a poner en marcha otros programas para jóvenes. Actualmente hay cinco clubes Interact en el Distrito 2202, y este año se fundaron dos nuevos clubes Rotaract.
“Para mí, Rotary es como una familia”, afirma Plaza. “Y en una familia están presentes los abuelos, los papás y los hijos. Así que en Rotary debería ser algo similar”.
Esa filosofía se puso a prueba cuando el Club Rotaract de Barcelona-Diagonal, apadrinado por el club de Plaza, estuvo a punto de desaparecer. Fundado en 2009, el club Rotaract estuvo activo durante años antes de que el número de socios comenzara a disminuir. “Un año tenemos 20 personas”, señala Plaza. “Pero en uno o dos años, los jóvenes se van a estudiar o empiezan a trabajar y se mudan. Entonces, este club, que era muy sólido y muy activo, solo cuenta con cinco socios”.
Para 2024, el número de socios se había reducido a un puñado de personas. Se iniciaron las conversaciones sobre el cierre del club. “Les dije: “No, por favor, no cierren el grupo”, dice Plaza. Llamó al presidente del club, que se había trasladado a Edimburgo (Escocia), y le pidió que siguiera siendo socio. Y entonces Plaza se dio cuenta de que ya existía una cantera de futuros rotaractianos.
Desde 2012, el Club Rotario de Barcelona-Diagonal ha invertido en los estudiantes a través de Protagonistes del Demà o Líderes del Mañana, un programa de becas que se lleva a cabo en colaboración con escuelas y empresas. Cada año, los estudiantes de Eixample compiten por obtener becas que financian su primer año de universidad o de formación profesional.
Los solicitantes de las becas envían videos en los que describen sus objetivos, logros y compromiso con ayudar a los demás. “No elegimos a los estudiantes solo por sus calificaciones”, menciona Plaza. “Buscamos jóvenes que quieran ayudar a los demás”.
Crear oportunidades para liderar. Invita a los socios más jóvenes a liderar proyectos, comités o iniciativas que se ajusten a sus intereses y habilidades.
Bríndales tu apoyo. Ofrece orientación y perspectiva, pero bríndales a los nuevos líderes un espacio para tomar decisiones (e incluso cometer errores) y así aprender en el proceso.
Mantén viva tu curiosidad. Cuando alguien sugiera un enfoque diferente, haz preguntas y analiza la idea antes de decidir si esto funcionaría para tu club.
Presta atención a lo que funciona y a lo que no. Las pequeñas inquietudes pueden revelar obstáculos para la participación y ayudar a los clubes a encontrar soluciones prácticas que funcionen para más socios.
Muéstrate dispuesto a adaptarte. Ten en cuenta que los formatos, las ubicaciones y las expectativas de las reuniones pueden funcionar para algunos, pero no para todos. Un poco de flexibilidad puede ayudar a que más socios se mantengan activos.
Para Marisa Caparrós, socia del club muy involucrada en la revisión de las solicitudes, el programa le brinda esperanza para el futuro. “Siempre les decimos a los estudiantes que estamos muy orgullosos de ellos”, dice ella. “Porque ellos son el futuro de nuestro país. Esta es la próxima generación”.
Los socios del club se pusieron en contacto con los solicitantes de becas para animarlos a que se unieran a Rotaract. Esos estudiantes trajeron a sus amigos, quienes a su vez invitaron a más amigos. Hoy en día, el Club Rotaract de Barcelona-Diagonal cuenta con casi 20 rotaractianos. Uno de ellos es Tomàs Masucci, quien afirma que Plaza nunca ha tratado de decirles a los rotaractianos cómo deben dirigir su club; por el contrario, actúa como mentor y persona a quien pueden acudir para compartir sus ideas.
“Él dice: ‘Estoy aquí. Si me necesitan, pueden venir conmigo’”, explica Masucci. “Él no te mostrará lo que tienes que hacer. Ustedes son un club. Pueden hacer lo que quieran”.
Para ampliar su alcance, estos dos clubes y otros de la ciudad colaboran regularmente en actividades de servicio, como la entrega de comidas a comedores populares locales, proyectos internacionales en lugares como Costa Rica y programas festivos para que los nuevos residentes se sientan bienvenidos.
El apoyo de Plaza va más allá del asesoramiento. Al principio, las reuniones del club Rotaract se llevaban a cabo en el mismo hotel que utilizaba el club rotario. Pero los jóvenes rotaractianos le dijeron a Plaza que lugares como el hotel podían resultar intimidantes y costosos.
Fue entonces cuando Plaza abrió la oficina que comparte con el negocio inmobiliario de su esposa y la puso a su disposición de forma gratuita. Todos los lunes por la noche, los rotaractianos se reúnen allí para planificar proyectos, intercambiar ideas y pasar tiempo juntos. “Necesitaban un lugar donde se sintieran cómodos”, afirma Plaza. “A veces, lo más sencillo que puedes hacer es facilitar la participación”.
Plaza entiende el poder de una invitación personal porque así fue como él mismo se unió a Rotary. Hace años, una mujer cuyos hijos habían sido pacientes suyos le contó a Plaza sobre las oportunidades que Rotary le había brindado a su familia para viajar y establecer vínculos internacionales. Por curiosidad, Plaza asistió a una reunión. Desde entonces ha sido socio.
Casi dos décadas después, Plaza sigue creyendo que el futuro de Rotary depende de que se les dé cabida a las generaciones más jóvenes. “Los jóvenes necesitan mentores”, dice. “Y nosotros los necesitamos a ellos. Necesitamos sus ideas, su energía y su visión de futuro”.
Para los clubes que buscan atraer y retener a socios más jóvenes, el consejo de Plaza es sencillo: Escucha lo que necesitan, muéstrate dispuesto a adaptarte y dales espacio para que tomen la iniciativa. “Si queremos un futuro sólido”, afirma, “debemos construirlo junto a ellos”.
Este artículo se publicó originalmente en la edición de octubre de 2026 de la revista Rotary.