La vida marina nada alrededor del esqueleto sumergido del primero de los dos barcos hundidos como parte de una cadena planificada de arrecifes artificiales en Guaymas.

Barcos hundidos se transforman en arrecifes artificiales en México

Los barcos hundidos en México se convierten en arrecifes artificiales, lo que contribuye a la recuperación del hábitat marino y favorece la conservación, el turismo y los medios de subsistencia locales con la ayuda de Rotary

by Clara Germani
01 ago 2024

El biólogo marino Carlos Sánchez ha dedicado gran parte de sus cuarenta años de carrera a surcar las plácidas aguas del Mar de Cortés en expediciones de censo, contabilizando la rica biodiversidad que ha seducido a exploradores desde los conquistadores españoles hasta el oceanógrafo Jacques Cousteau.

Bajo esta ensenada de 1207 kilómetros de largo situada en la costa del Pacífico mexicano, bulle una variedad de vida a la que se dice que Cousteau calificó de «acuario del mundo». Los arrecifes rocosos y coralinos sostienen una cadena alimentaria que comienza con el fitoplancton microscópico y culmina con el mamífero más grande de la Tierra, la ballena azul.

Sin embargo, científicos como Sánchez y las personas que dependen del mar para su subsistencia saben que este ya no es lo que era.

La pérdida de arrecifes es motivo de ansiedad ecológica en todo el mundo: desde pescadores de subsistencia con sus redes vacías hasta personas alejadas de las costas impactadas por desgarradores documentales sobre la muerte de la brillante fauna de los arrecifes. Pero el problema, a su vez, es fuente de esperanzadoras innovaciones medioambientales y económicas.

 

La vida marina nada alrededor del esqueleto sumergido del primero de los dos barcos hundidos como parte de una cadena planificada de arrecifes artificiales en Guaymas.

La vida marina se ve atraída por el esqueleto sumergido del primero de los dos barcos hundidos como parte de una cadena planificada de arrecifes artificiales en Guaymas.

Cortesía de Juan Dworak


El contagio de ese impulso innovador se ha visto materializado en un ambicioso proyecto para la creación de arrecifes artificiales en la ciudad portuaria de Guaymas, situada en el noroeste de México.

Una coalición de funcionarios municipales, estatales y de la armada mexicana -con el apoyo de clubes rotarios de distintas partes del mundo y una subvención global deLa Fundación Rotaria hunde buques militares mexicanos retirados del servicio, helicópteros, un avión, un vehículo anfibio y piezas de artillería con el objetivo de formar arrecifes.

El hundimiento intencionado de embarcaciones y otras estructuras, como puentes y faros, viene utilizándose en todo el mundo para establecer hábitats similares a arrecifes para corales, peces y otras especies marinas. El proyecto de Guaymas aspira a que las superficies de estas estructuras atraigan rápidamente a la flora y la fauna y, a su vez, a los turistas y pescadores locales de subsistencia, además de promover las oportunidades para la educación y la investigación en materia de conservación. La idea no es sustituir, sino complementar y aliviar la presión sobre los arrecifes naturales, así como capturar el carbono que contribuye al calentamiento global.
 

Hacer un seguimiento y revertir la pérdida de hábitats
 

Para ilustrar la gravedad de la pérdida de hábitats, Sánchez recurre a la nostalgia: un episodio del programa de televisión Wild Kingdom filmado en 1982 en el que aparecen científicos buceando en un banco de docenas de tiburones martillo en una cresta submarina frente a la isla Espíritu Santo. Hoy en día, dice, los buceadores de ese lugar cercano a la entrada del Mar de Cortés se maravillarían si se toparan con un solo tiburón martillo.

Según él, la salud de un arrecife puede medirse por el número de tiburones y otros depredadores, como meros y pargos, que alberga: «Alrededor de Espíritu Santo [hoy] se ven peces pequeños, pero no grandes depredadores». Su ausencia, explica Sánchez, profesor de la Universidad Autónoma de Baja California Sur en La Paz, demuestra el colapso de los eslabones de la cadena alimentaria.

En un censo que Sánchez ayudó a realizar el pasado otoño en colaboración con el Instituto de Oceanografía Scripps de la Universidad de California en San Diego se examinaron unos 100 arrecifes de todo el mar. Se descubrió que el 90 % de ellos sufría una degradación significativa. Una de las causas obvias son los buques pesqueros de arrastre que capturan grandes cantidades de sardinas, meros y camarones. Otras causas, menos conocidas pero bien documentadas, son las temperaturas más cálidas del agua causadas por el cambio climático.

Un barco de 190 pies que se hunde en aguas costeras, con montañas al fondo y el color «azul» visible en el casco.

Para hundir el Suchiate, un buque de investigación de la Armada mexicana de 58 metros de eslora que había sido dado de baja, se detonaron pequeños explosivos en el casco.

Cortesía de Kikis López de Arbesú


Para intentar revertir el declive, en 2022 se hundió el primer barco en un fondo arenoso situado a menos de un kilómetro y medio de la costa y treinta metros de profundidad. Como resultado, ha surgido un próspero sistema de arrecifes. Pero «nadie sabía cuál sería el siguiente paso», explica Juan Dworak, consultor marino de Guaymas que realizó el estudio de impacto ambiental del proyecto.

Entonces, afirma, la subvención global de La Fundación Rotaria por un monto de 176 000 dólares supuso un impulso «milagroso» y se convirtió en «un factor crucial que desencadenó una cascada de acontecimientos que están teniendo lugar ahora». La subvención pagó la limpieza y el hundimiento de un segundo buque fuera de servicio, el Suchiate, de 58 metros de eslora, una barcaza de la Marina estadounidense de la década de 1940 que la Armada Mexicana heredó como buque de investigación. Pero posiblemente lo más importante es que la subvención financió el estudio de impacto ambiental, que se redactó para cubrir todos los futuros hundimientos del proyecto.

«En el primer hundimiento no hubo participación de Rotary. «Pero sin la ayuda de Rotary, no se habría hundido un segundo buque, y tampoco se habría aprobado ya una evaluación de impacto ambiental para el hundimiento de los demás artefactos», explica Dworak.

Avery Paxton, biólogo marino investigador de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU., afirma que en los últimos 50 años se ha producido un aumento del 2000 por ciento en la «huella» (superficie) de los arrecifes artificiales en el fondo marino de Estados Unidos. Sin embargo, el crecimiento se ha ralentizado considerablemente debido a los costos, las dificultades logísticas y la falta de materiales autorizados para su uso en arrecifes artificiales. Los estudios de Paxton sugieren que los arrecifes artificiales son «puntos clave» para los grandes peces depredadores, probablemente porque crean hábitats submarinos de gran densidad.

En cifras

  • 19,1 kilómetros cuadrados
    Superficie de los arrecifes artificiales en aguas estadounidenses
     
  • 14 %
    Pérdida mundial de corales entre 2009 y 2018, principalmente debido al aumento de la temperatura de los océanos
     
  • 900
    Especies de peces en el mar de Cortés

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