Desde un proyecto de resolución anterior a la Primera Guerra Mundial en el que se pedía “el mantenimiento de la paz” hasta nuestro apoyo constante a los Centros de Rotary pro Paz, Rotary y sus socios cuentan con una larga trayectoria en la promoción de la paz y en la labor para abordar las causas subyacentes de los conflictos en comunidades de todo el mundo.
Rotarios de Hamilton, Ontario (Canadá), presentaron una propuesta ante la Convención de Rotary International de 1914 en la que se solicitaba que la Asociación Internacional de Clubes Rotarios (hoy en día Rotary International) “aportara su influencia al mantenimiento de la paz entre las naciones del mundo”. Los delegados de la convención, que se llevó a cabo apenas unas semanas antes de que Europa se viera sumida en la guerra, estuvieron de acuerdo.
Fue una declaración audaz para una organización relativamente joven que se había internacionalizado apenas dos años antes y que solo tenía presencia en unos pocos países.

Chester Williams, un experto británico en relaciones angloamericanas, responde a las preguntas de estudiantes de secundaria durante un evento del Instituto de Entendimiento Internacional en Michigan (EE. UU.) alrededor de 1943.
Con los recuerdos de la Gran Guerra aún frescos en la memoria, los delegados de la convención de 1921 celebrada en Edimburgo (Escocia), realizaron enmiendas a los estatutos de la asociación para incluir el objetivo de “contribuir al fomento de la paz y la buena voluntad internacionales a través de una agrupación de empresarios y profesionales de todas las naciones unidos por el ideal de servicio de Rotary”.
Los delegados de la convención de 1922 realizaron cambios radicales en los estatutos prescritos a los clubes rotarios y en los estatutos de Rotary International. Los objetivos específicos de cada uno de ellos fueron sustituidos por el Objetivo de Rotary. Sin embargo, el nuevo enfoque conservó la visión de paz.
Una de las primeras iniciativas para alcanzar este objetivo contó con la participación de rotarios de Nashville, Tennessee (EE. UU.), quienes en 1934 organizaron un programa para promover y fomentar el entendimiento internacional. El evento incluyó 11 días de reuniones comunitarias abiertas al público, en las que participaron destacados autores, economistas, científicos, políticos y comentaristas para debatir temas como la economía, la paz mundial y los avances científicos.
La idea, que llegó a conocerse como “Institutos de Entendimiento Internacional”, tuvo una buena acogida y, en 1936, Rotary International sugirió que otros clubes rotarios la imitaran. Si bien los clubes se encargaban de organizar los institutos locales, La Fundación Rotaria colaboraba con los gastos de los ponentes que excedían los recursos financieros de los clubes. En la década siguiente, 965 clubes de América, Australia y Nueva Zelanda patrocinaron cientos de institutos que atrajeron a miles de personas deseosas de aprender más sobre el mundo más allá de sus propias fronteras.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los socios de Rotary buscaron formas de crear un mundo estable y pacífico. En 1940, los delegados de la convención aprobaron una declaración titulada “Rotary en medio del conflicto mundial”, en la que se hacía hincapié en que “allí donde no existan la libertad, la justicia, la verdad, la santidad de la palabra dada y el respeto por los derechos humanos, Rotary no puede subsistir ni prevalecer su ideal”. Walter D. Head, quien en ese entonces era presidente de Rotary International, señaló que debía haber una mejor manera de resolver las diferencias internacionales que la violencia, y exhortó a los rotarios a buscarla.
La revista The Rotarian publicó ensayos de autores, políticos y otras figuras destacadas que fomentaban el debate sobre el tema de la paz. Rotary publicó recopilaciones de estos ensayos bajo los títulos “A World to Live In” (1942) y “Peace Is a Process” (1944). Consciente de que el fin de la guerra no había eliminado la necesidad de abordar estos temas, Rotary continuó la serie con “Peace Demands Action” en 1947.

“La paz es un proceso”, una recopilación de artículos de la revista The Rotarian publicada en 1944, se centró en las nuevas oportunidades de cooperación internacional que surgirían una vez que terminara la guerra. En “Definiendo el camino hacia la paz”, el historiador y diplomático James Shotwell explicó las diferencias entre la fallida Liga de las Naciones y el enfoque adoptado para formar las Naciones Unidas.
Rotary estuvo presente en la creación de las Naciones Unidas en 1945 y fue de las únicas 42 organizaciones invitadas a servir como consultoras de la delegación de Estados Unidos en la conferencia de la Carta de las Naciones Unidas celebrada en San Francisco, California (EE. UU.). Además, muchos socios y socios honorarios de Rotary de todo el mundo asistieron a la conferencia como miembros y asesores de las delegaciones de sus respectivos países.
Rotary y las Naciones Unidas mantienen su compromiso de generar un cambio duradero que fortalezca las relaciones internacionales, mejore la vida de las personas y las comunidades, y cree un mundo más pacífico.
En la actualidad, Rotary International cuenta con el más alto estatus consultivo otorgado a una organización no gubernamental por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (UNESCO). La Red de Representantes de Rotary, creada en 1991, mantiene y fomenta esta relación con diversos órganos, programas, comisiones y organismos de las Naciones Unidas.
El fundador de Rotary, Paul Harris, reconoció la relación entre el entendimiento internacional y la paz. En un mensaje dirigido a los asistentes de la convención de 1921, Harris escribió “Rotary cree que cuanto mejor comprendan los ciudadanos de una nación a los de otras naciones, menor será la probabilidad de que surjan conflictos; por lo tanto, Rotary fomentará el conocimiento mutuo y la amistad entre personas de diferentes naciones”.
Las becas para estudios de posgrado en otros países se convirtieron en el primer programa de La Fundación Rotaria en 1947. La idea de enviar a un estudiante al extranjero por lo menos durante un año de estudios universitarios formaba parte de un esfuerzo por fomentar la educación superior y promover un mayor entendimiento entre personas de diferentes culturas y nacionalidades.
Tras la muerte de Harris ese año, las donaciones a la Fundación Rotaria (que Harris había pedido en lugar de flores) comenzaron a llegar en gran cantidad a la sede de Rotary. El Fondo Conmemorativo Paul Harris se destinó al programa de becas recién creado.
En su primer año, las Becas de Estudios Avanzados de la Fundación Paul Harris financiaron los estudios de 18 becarios. Posteriormente pasó a denominarse “Beca de Buena Voluntad” y se mantuvo hasta 2013, cuando las becas de posgrado se incorporaron a las subvenciones distritales y globales.
Con el fin de crear conciencia sobre los problemas que causan conflictos y las actividades de promoción de la paz, Rotary creó los Foros de la Paz como un programa piloto de tres años. Los líderes rotarios y los invitados analizaron temas como “Las organizaciones no gubernamentales y la búsqueda de la paz” en el primer Foro de la Paz celebrado en 1988 en Evanston, Illinois (EE. UU.)
En 1990, el Consejo de Fiduciarios de La Fundación Rotaria amplió el programa y le cambió el nombre a Programas pro Paz de Rotary.
En diversas ocasiones, los socios de Rotary habían propuesto crear una universidad para la promoción de la paz, pero la idea nunca pareció factible. En la década de 1990, el 50.º aniversario del fallecimiento de Harris inspiró a los líderes de Rotary a considerar un enfoque alternativo.

Los becarios de Rotary pro Paz (de izquierda a derecha): Mohsen Solhdoost, Marion Akiteng, Christel Greiner Butchart, Humaira Shafi, David Burgener y Athili Anthony Sapriina en la Universidad de Queensland, en Brisbane (Australia), el 24 de febrero de 2014.
La idea era sencilla, pero el impacto sería enorme: Rotary alienta a las personas que ya se dedican profesionalmente a la promoción de la paz a postularse para cursar estudios de posgrado en este campo, y La Fundación Rotaria otorgaría becas a los becarios de Rotary pro Paz que les permitan inscribirse en programas de paz reconocidos en universidades existentes.
En 1999 Rotary aprobó la creación del programa Centros de Rotary pro Paz, y la primera promoción de Becarios de Rotary pro Paz comenzó sus estudios en 2002.
Los Centros de Rotary pro Paz, ubicados en universidades de todo el mundo, forman líderes que se convierten en catalizadores de la paz a nivel local e internacional. Estudian las causas de los conflictos y desarrollan habilidades prácticas al explorar soluciones innovadoras para problemas del mundo real en áreas como los derechos humanos, las relaciones internacionales y la salud y el desarrollo global.
Rotary International no es una universidad y, sin embargo, tiene una tarea educativa que cumplir, y esa tarea consiste en orientar la mente del mundo hacia ideas de cooperación amistosa. — Arch Klumph, fundador de La Fundación Rotaria, en un discurso pronunciado en la convención de 1921.
El objetivo de hoy en día de Rotary es crear entornos en los que se pueda construir y mantener la paz mediante actividades sostenibles y mensurables en comunidades de todo el mundo. La promoción de la paz sigue siendo un pilar fundamental de nuestra misión como organización de servicio humanitario.
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