Pequeños clubes obtienen grandes resultados en Ghana

La escuela primaria de Nnudu fue el primer proyecto que realizaron los rotarios daneses en Ghana.
Fotografía de: Fotografía de Hans Kjaer

Una escuela primaria sin pupitres, un colegio secundario sin pisos ni ventanas y una clínica de salud sin camas, carencias que afectaban a tres aldeas de la región oriental de Ghana, las cuales fueron satisfechas en un lapso de cuatro años gracias a la acción de los rotarios daneses. 

Los rotarios se enteraron de la situación de las comunidades por Hans Kjær, artista danés que trabaja como profesor en la aldea de Nnudu. Según Kjær Knudsen, expresidente del Club Rotario de Rudkøbing no les llevó mucho tiempo darse cuenta del gran impacto que podrían tener en la vida de los residentes. "No hace falta mucho dinero para marcar una gran diferencia", destaca.

Los Clubes Rotarios de Rudkøbing, Sct. Jørgens, Svendborg, y Svendborg Sydfyn juntaron fondos y formaron la asociación International Activity Group (INTAG), grupo que financia un proyecto al año cuyos costos fluctúan entre los US $5.000 y US$ 9.000, habiendo emprendido el más reciente el pasado mes de enero.

El primer proyecto se llevó a cabo en 2010-2011 en la escuela primaria de Nnudu, a la que asisten 200 alumnos del primero al sexto grado,  la cual necesitaba moblaje para las aulas. Con la edificación de un nuevo colegio en la Isla de Langeland (Dinamarca), todo un edificio estaba lleno de equipo escolar usado. Aprovechando la oportunidad y con Kjær como contacto en Nnudu, los socios del club de Rudkøbing junto con otras agrupaciones financiaron el envío de un contenedor de 40 pies con 200 mesas, 400 sillas y material didáctico. Por su parte, el Club Rotario de Koforidua-New Juaben (Ghana) ayudó con el transporte del puerto de Tema a Nnudu.

Animados por los resultados, los rotarios de INTAG trabajaron nuevamente con Kjær a fines de 2011, en esta ocasión en la renovación de un colegio secundario al que asisten chicos de Nnudu y dos poblados aledaños. Kjær recurrió a otro profesor del colegio, Seth Agyarko, para que gestionase el proyecto. Durante dos semanas, se fraguaron pisos y escaleras de concreto, se repararon paredes, se hicieron puertas y ventanas y se pintó todo el local. 

Los residentes trabajaron hombro a hombro con Kjær y Agyarko. "Puesto que se trata de una comunidad agrícola, los recursos económicos son escasos", explica Agyarko. "Los proyectos han tenido muy buena acogida entre la gente, ahora dicen orgullosos "éste es mi colegio" o "ésta es mi comunidad". Lo que en el pasado era impensable porque se sentían avergonzados del colegio donde trabajaban o estudiaban".

Knudsen coincide en que lo fantástico de este método es que todos los eslabones de la cadena económica local se benefician: el proveedor de madera, el carpintero, el herrero, el albañil y el electricista. "De esta manera todos se sienten responsables del producto final", acotó.

Siguiendo el mismo enfoque, el grupo renovó también un centro cultural y social, dotándolo de mesas, sillas, y una computadora con conexión a internet.  El año pasado hicieron mejoras en una clínica de salud que presta servicios a tres poblados, equipándola con camas, una refrigeradora para mantener las medicinas y suministros médicos como estetoscopios y termómetros, además de financiar seguro de salud para madres solteras. Kjær viajó en enero a Ghana para adquirir computadoras para el colegio secundario y facilitar el acceso al seguro de salud para más madres.

Los clubes daneses captan fondos y se valen de donaciones personales para financiar estas actividades. En un evento reciente, el cual contó con la presencia del cantante Stig Rossen, se recaudaron US$ 10.000. Vale mencionar que los fondos se destinan en su totalidad a los proyectos, no hay costos generales ni administrativos. Incluso Kjær paga sus viajes entre Ghana y Dinamarca con sus propios medios. 

Según Knudsen, el éxito de este trabajo conjunto se debe en gran parte a Kjær: "Cada vez que regresa de Nnudu, viene con una idea para un nuevo proyecto". En reconocimiento a su labor, los rotarios daneses otorgaron a Kjær, quien no es rotario, la distinción Socio Paul Harris.

Por su parte, Kjær afirma que los proyectos funcionan "porque empezamos desde abajo, y tenemos en el campo a una persona excelente e inteligente como Seth".

Gracias a los proyectos de INTAG, los residentes de Nnudu y poblados aledaños gozan ahora de mejores condiciones de vida, aunque los clubes daneses también se beneficiaron con estas obras. "Esta iniciativa demuestra de lo que son capaces los clubes pequeños en Dinamarca cuando  unen esfuerzos y trabajan juntos", concluye Knudsen.

Adaptación del artículo publicado en el número de marzo de 2014 de la revista The Rotarian

25-Mar-2014
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