Mensaje presidencial

K. R. Ravindran

Presidente 2015-2016

Julio 2015

En Rotary aspiramos a lograr nobles metas. Admiramos a los que otorgaron grandes legados a la humanidad: Abraham Lincoln, quien dio a los oprimidos el legado de la dignidad humana; la Madre Teresa quien transmitió el legado de la compasión a los olvidados; Mahatma Gandhi, quien concedió a los oprimidos el legado de un cambio pacífico. Sus vidas enriquecieron el mundo.

Su ejemplo es fuente de inspiración. Nos hacen preguntarnos: "¿Cómo puedo yo, con la vida que llevo – y sin descuidar las responsabilidades que son tan valiosas para mí también enriquecer el mundo? A medida que meditaba sobre este tema, pensé en las lecciones que había aprendido de mi fe hinduista y recordé especialmente la historia de Sudama.

Sudama era un niño pobre que fue amigo entrañable de Krishna, quien nació con linaje real como un avatar, es decir, una encarnación de una deidad. Cuando los dos niños crecieron, se distanciaron y mientras Krishna se convirtió en un líder militar y un rey de gran renombre, Sudama siguió siendo un humilde aldeano.

Al pasar de los años, la pobreza de Sudama aumentó y no tenía con qué alimentar a sus hijos. Su esposa le recordó sobre su amigo de la infancia: tal vez era el momento apropiado para acudir al poderoso gobernante y pedirle ayuda. Sudama aceptó a regañadientes pedirle ayuda a Krishna, pero decidió no ir con las manos vacías y tomó unos puñados de arroz – toda la comida que le quedaba a su familia – y lo envolvió en un pedazo de tela para entregárselo como regalo a su amigo.

Cuando Sudama entró al palacio, se sintió abrumado por la grandeza y la cálida bienvenida de Krishna. Su insignificante regalo, tan cuidadosamente preparado, parecía un humillante recordatorio de su pobreza. Krishna abrazó a Sudama, quien ocultó la mano en la que tenía el arroz detrás de su espalda. Krishna le preguntó qué tenía en su mano.

Lejos de ser despectivo, Krishna aceptó el arroz con gratitud y se lo comió con placer mientras los dos se sentaron y conversaron. Las horas transcurrieron y los bellos recuerdos de su renovada amistad alejaron de la mente de Sudama todo pensamiento de su desesperada situación. Al caer la noche, cuando se preparaba para regresar a su hogar, se dio cuenta que había olvidado su misión. Iba a regresar sin nada a su casa porque Krishna se había comido los últimos granos de arroz de su familia.

Sudama se preparó mentalmente para regresar con sus hambrientos hijos. Pero al llegar frente a la puerta de su casa al amanecer, vio que la cabaña de la que se había ido ayer, se había transformado en una mansión donde lo estaba esperando su familia: bien vestidos y bien alimentados con las canastas de alimentos que aparecieron en su cocina mientras Krishna se comía cada grano del arroz de Sudama.

Krishna entendió lo que Sudama le había traído: todo lo que tenía. A cambio, Krishna le dio todo lo que él necesitaba. El valor material de un regalo no es lo más importante – lo que importa es el amor con que se da. Al igual que el regalo de Sudama a Krishna se convirtió en un regalo para Sudama mismo, lo que damos a través de Rotary se transforma en un regalo para nosotros. Todos tenemos una opción: dejarnos el regalo o darlo a otra persona. Enriquece el mundo.

Solo tenemos una oportunidad en nuestra vida y solo tendremos una oportunidad en este nuevo año rotario. Esta es nuestra oportunidad y debemos aprovecharla. Por eso, les digo a cada uno de ustedes: Enriquece el mundo.