El poder del agua pura

Con la ayuda de patrocinadores y comunidades locales, clubes rotarios en Guatemala suministran agua pura y saneamiento a zonas rurales.

Todas las mañanas, los alumnos de la Escuela Oficial Rural Mixta de El Tunino (Guatemala), descienden por la ladera de la montaña rumbo a sus clases. Llevan los útiles básicos para la jornada: libros, mochilas y la tarea del día. Lo que les falta, felizmente, es la cubeta de agua que solían acarrear.

La localidad de El Tunino se encuentra en Sumpango, zona rural donde escasea el acceso al agua potable corriente. Las escuelas del lugar brindan a los chicos educación básica, pero lo primero que aprenden es que ni el agua potable ni los inodoros son parte del programa escolar. Pero, hoy la lección es muy distinta.

Gracias a una Subvención Global, el Club Rotario de Guatemala Sur y clubes estadounidense dotaron a nueve escuelas de Sumpango de lavatorios y letrinas, utensilios de cocina y muebles.  

Jorge Luis Chiquito, director de la Escuela Oficial Rural Mixta, destaca el efecto positivo que el agua pura y las instalaciones de saneamiento han tenido en sus alumnos. Puesto que ha disminuido el número de casos de enfermedades causadas por agua contaminadas, los chicos no se ausentan tanto de sus clases y pueden concentrarse más en sus estudios.

“Los lavatorios y las letrinas han marcado una gran diferencia. Gracias a la ayuda que recibimos de Rotary, ahora los alumnos y sus familias gozan de mejores condiciones de vida“, acotó Chiquito.

Clubes en Belice, Guatemala y Honduras, todos parte del Distrito 4250, patrocinador de 43 Subvenciones Globales, cinco de las cuales estuvieron a cargo del club de Guatemala Sur, siendo una de las prioridades el suministro de agua pura.

“Todo comienza con el agua”, afirma Jorge Aufranc, ex gobernador del Distrito 4250 y socio del Club Rotario de Guatemala Sur club. “Sin agua no tenemos paz. Donde hace falta el agua, siempre hay conflictos”.

En las áreas rurales de Guatemala, no es nada raro que las mujeres y los niños tengan que caminar 45 minutos, cuatro o cinco veces al día, para acarrear agua a sus hogares. Usan esta agua contaminada para beber, limpiar y cocinar.

El Club Rotario de La Antigua, Sacatepéquez, también de la localidad, aprovechó los fondos de una Subvención Global para instalar un sistema de cloración y letrinas en el poblado de Chipastor en San Martin de Jilotepeque. Los otros socios del proyecto fueron el Club Rotario de Centerville-Farmington (Utah, EE.UU.) y  Behrhorst Partners for Development, organismo no gubernamental con sede en Estados Unidos que contribuye al mejoramiento de la salud y el bienestar de las comunidades guatemaltecas.

La clave del éxito en ambos proyectos fue la participación de la comunidad. Varias de las obras que el club de Guatemala Sur financió con Subvenciones Globales se llevaron a buen término gracias a la mano de obra de voluntarios locales y el involucramiento de los dirigentes de la comunidad en el proceso de planificación. 

“Para implementar un buen proyecto sostenible, se tiene que involucrar a la comunidad", dijo Aufranc. “Tenemos que pensar que el proyecto es de ellos y no nuestro, que el proyecto le pertenece a la comunidad y no a Rotary.”

Noticias de Rotary

25-Nov-2013
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