Pareja de rotarios brinda ayuda en Uganda

A young man installs a solar panel on a thatched roof, which when connected to solar lights inside the hut, will extend the villagers’ day by three to four hours.

Sentados en un círculo de hombres, mujeres y niños junto al tronco de una higuera en la remota aldea de Oduworo (Uganda), los rotarios  Steve y Vicky Wallace preguntan a los lugareños cuáles son sus necesidades. Al menos 3.000 personas han acudido a este "árbol de reunión" y están de acuerdo en que todos desean agua pura, mejor alimentación, atención médica y formación laboral, especialmente para los jóvenes.

El viaje de Steve y Vicky a la lejana Oduworo surge a raíz de participación de la pareja en tareas de vacunación en el norte de Nigeria en 2005. Para los Wallace, socios del Club Rotario de  Lake Elsinore, California, y Donantes Mayores de La Fundación Rotaria que rara vez salían de Estados Unidos, esta experiencia les cambió la vida. “No estábamos preparados de ninguna manera", recuerda Vicky. "Veíamos a las víctimas de la polio arrastrándose por los caminos sin asfaltar y a niños que hurgaban en la basura en busca de comida”. Cuando regresaron al apacible suburbio de California donde residían, se quedaron en casa durante cuatro días para hacer planes futuros.

“Sabíamos que íbamos a simplificar nuestra vida", explica Steve, ex gobernador del Distrito 5330, “y dedicarnos al servicio humanitario”.

Dos años después, el comité distrital de proyectos multianuales encomendó a los Wallace que buscaran una iniciativa de servicio internacional para el distrito, con una condición: tenían que trabajar en una aldea que jamás hubiera recibido ayuda externa.

Tras visitar otros posibles proyectos en cuatro países, la pareja se desplazó a  Oduworo, donde la necesidad era acuciante.

Los residentes estaban enfermos, desnutridos y letárgicos en grado extremo, señala Vicky; “se quedaban sentados todo el día tomándose la cabeza". El paludismo afectaba a mucha gente. Los lugareños subsistían con restos de comida y bebían agua contaminada. La fuente de agua potable más cercana estaba a tres kilómetros y medio.

En esa población, los residentes carecían de instrumentos agrícolas y animales de crianza y aún no se habían recuperado de las devastadoras incursiones de las décadas pasadas en las que perdieron la vida o huyeron casi todos los labradores. Los Wallace se enteraron que a Oduworo se le conoce como  “el pueblo fantasma”.

Aprovechar los conocimientos locales

“Vicky y yo respetamos la cultura de nuestros beneficiarios y ayudamos a preservarla, sin imponer soluciones”, afirma  Steve. “Nuestra primera meta para  Oduworo era conseguirles una fuente de agua potable, pero esa decisión tenían que tomarla los ancianos de la aldea. A su debido tiempo les hice una propuesta: Si cavaban 10 letrinas, nos encargaríamos de las obras de perforación para dos nuevos pozos. Los ancianos se reunieron durante medio día y aceptaron nuestra propuesta".

Así comenzó la transformación de  Oduworo. Con apoyo de Mark Howison, gobernador del Distrito 5330 en 2007-2008, los Wallace ayudaron a formar un Grupo de Rotary para Fomento de la Comunidad, el cual ha brindado asesoramiento a los rotarios respecto a las necesidades locales.

Los clubes del distrito han recaudado aproximadamente US$ 23.000 para proyectos en el poblado. Parte de dicha suma se destinó a la formación agrícola. Los aldeanos han aprendido a utilizar instrumentos de labranza y el año pasado, 40 personas se inscribieron en un curso de cultivos biológicos.  "Cuando acabábamos de llegar a  Oduworo”, recuerda Steve, “se veían obligados a escarbar en la tierra con palos y ramas”.

En todo este proceso, el Club Rotario de  Kampala-West ha brindado importante apoyo. Los socios del club han trabajado con el Distrito  5330 para obtener subvenciones de La Fundación Rotaria destinadas a proyectos de agua y saneamiento, incluido uno para reparar nueve pozos e impartir formación agrícola a los aldeanos, a fin de que aprendan a construir tanques para agua. 

Los Wallace regresan a Oduworo cada año. En  2009, cuando llegaron con  Howison y su esposa, Barbara, y los rotarios Gerry y Paula Porter, los recibieron con entusiasmo 1.500 personas y terminaron haciendo una fiesta. Uno de los ancianos les indicó a los rotarios que jamás se hubiera imaginado una celebración local de esa magnitud, agregando: "En vez de darnos pescado, ustedes nos han dado los medios para pescar. Muchas gracias”.

Artículo publicado originalmente en el número de agosto de 2012 de la revista The Rotarian

6-Aug-2013
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