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Clubes rotarios suizos ayudan a jóvenes refugiados a comenzar una nueva vida

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El programa ofrece capacitación a refugiados para ayudarlos a establecerse y para cubrir la demanda de trabajadores calificados

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Eid huyó de un Afganistán devastado por la guerra a la edad de14 años, dejando atrás a su familia y su pequeño taller de reparación de motocicletas. Vendió el taller y entregó la mayor parte del dinero a sus padres y hermanos antes de emprender un viaje hasta Suiza en el que empleó ocho meses y medio.

Como muchos refugiados, Eid -identificado aquí solo por su nombre de pila por razones de seguridad- siguió un camino complicado y a veces angustioso. Permaneció en Irán durante dos meses trabajando como albañil, pero descubrió que su situación allí no era más segura ni mejor que en Afganistán. En Turquía, encontró la forma de llegar a Grecia en un barco de transporte de caucho con otros 60 refugiados. Pero cuando estaban a mitad de camino, el motor falló y el piloto del barco no sabía cómo arreglarlo.

"Gracias a mis conocimientos de mecánica de motocicletas, pude volver a poner en marcha el motor", dice Eid con naturalidad, omitiendo el detalle de que probablemente salvó la vida de todos los pasajeros.

Tras breves estancias en Grecia, los Balcanes y Alemania, llegó a Suiza en diciembre de 2015 y encontró refugio en varias organizaciones de ayuda. En una de ellas se involucró con ROBIJ, un programa dirigido por los clubes rotarios suizos que pone en contacto a jóvenes refugiados con oportunidades de trabajo. Tres jornadas de exploración profesional y 70 solicitudes de empleo después, está en su segundo año como aprendiz de ingeniero de redes.

  1. Los asistentes a la jornada de exploración de profesiones adquieren habilidades en un centro de jardinería en Dürnten (Suiza), organizado por los socios de varios clubes de Zúrich y alrededores en enero de 2020. Durante tres días de exploración de profesiones, 190 refugiados se reunieron con representantes de empresas y organizaciones comerciales y se informaron sobre las oportunidades de trabajo.

  2. Los refugiados aprenden a cocinar en otra jornada de descubrimiento en Oberstammheim (Suiza) en febrero de 2020. Unos 50 jóvenes visitan una empresa y sus empleados y capacitadores les explican cómo es trabajar en esa profesión.

  3. Los refugiados exploran una empresa de plomería, calefacción, aire acondicionado, techos, revestimientos y chapas metálicas en Zürich (Suiza), en una jornada de descubrimiento de profesiones en enero de 2019. Los clubes rotarios esperan ampliar el programa a otras regiones del país.

Eid era uno de los más de 80 millones de personas de todo el mundo que habían huido de la guerra o la persecución hasta mediados de 2020, según la agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR. De ellos, cerca del 40 % eran menores de 18 años.

Los clubes rotarios del cantón suizo de Zúrich pusieron en marcha el programa ROBIJ, que significa "Rotarios por la Integración Profesional de los Jóvenes". Sus objetivos eran preparar a los jóvenes refugiados para una serie de profesiones, especialmente en oficios especializados, encontrarles prácticas y oportunidades como aprendices, y ayudarles a integrarse en su país de adopción a largo plazo. El proyecto trabaja con 35 entidades comerciales y 28 organizaciones de refugiados activas en el cantón.

Hasta ahora, seis refugiados han encontrado puestos como aprendiz y otros 21 han sido colocados en prácticas de prueba a través de ROBIJ. Durante tres jornadas de exploración de profesiones, 190 refugiados han podido reunirse con representantes de entidades comerciales y conocer las oportunidades de empleo disponibles. También se ha creado un video para enseñar a los refugiados las habilidades y actitudes que valoran las empresas.

Durante las jornadas de exploración de ROBIJ, un máximo de 50 jóvenes visitan una empresa y sus empleados e instructores les explican cómo es trabajar en esa profesión.

"El contacto personal con los instructores y los jefes de empresa es muy importante. Así se reducen los prejuicios y las reservas mutuas y se abren las puertas a las prácticas y el aprendizaje", explica Marianne Hopsch, del Club Rotario de la ciudad de Zúrich, presidenta y cofundadora de ROBIJ.

Me abrió los ojos a la dramática huida que han tenido algunos de estos jóvenes.


Los clubes rotarios ven su iniciativa menos como una feria profesional tradicional y más como una forma de tender puentes.

"Observamos qué necesidades y expectativas existen por parte de todos, ayudamos donde algo no funciona bien o donde existen malentendidos, y establecemos los contactos adecuados", dice Hopsch, quien calcula que invierte alrededor del 70 % de su tiempo de trabajo en el proyecto. "La principal labor consiste en crear una base de confianza con las organizaciones de refugiados, que al fin y al cabo tienen una responsabilidad especial sobre los menores, y la adquisición constante de nuevas empresas de formación".

El desembolso financiero es modesto, porque el gobierno paga el alojamiento, las comidas y la escolarización de los refugiados. Las empresas cubren en gran medida los costos de la formación profesional. Desde que el proyecto comenzó en abril de 2018, se ha gastado un total de algo más de 3500 francos suizos (unos 3900 dólares) en eventos de establecimiento de contactos con patrocinadores, organizaciones de refugiados y empresas, así como en viajes.

El concepto convenció de inmediato a Andreas Rüegg, socio del Club Rotario de Zürich Turicum y propietario de una empresa que planifica y supervisa los servicios públicos para nuevas construcciones, para que participara.

  • 80.00millones

    Refugiados que han huido de la guerra o la persecución a mediados de 2020

  • 190.00

    Refugiados que han asistido a jornadas de exploración de profesiones

  • 35.00

    Empresas participantes

  • 28.00

    Organizaciones de refugiados participantes

"Organizamos espontáneamente una jornada de exploración profesional para cuatro refugiados, con una introducción al trabajo de planificación, un almuerzo y una posterior visita a la zona de construcción con un electricista", dice Rüegg.

Como resultado, uno de los cuatro -Milad, de 19 años, que también es de Afganistán- consiguió un puesto de aprendiz de electricista en una empresa de la red profesional de Rüegg.

"A mí, personalmente, también me abrió los ojos a la dramática huida que han tenido algunos de estos jóvenes", dice Rüegg.

Milad, al que también se le identifica aquí solo por su nombre de pila, dice que quiere ir a la escuela secundaria, pero que sus conocimientos de alemán aún no son lo suficientemente buenos. Mientras tanto, su oficio de aprendiz le está dando la oportunidad de ejercer una profesión.

"Se pueden hacer muchas cosas con una buena capacitación de electricista. [Espero] poder alcanzar mis objetivos profesionales, quizá abrir un negocio y conseguir un pasaporte suizo".

Eid, que ahora tiene 20 años, aprobó un examen que lo capacita para trabajar de forma independiente en obras de construcción. Gracias al salario que gana con las prácticas, ya no depende de la ayuda económica del gobierno. Y ahora vive en un piso compartido en lugar de en una vivienda para refugiados.

"Me gustaría quedarme en Suiza", dice, "y obtener más formación en este campo después de terminar mi capacitación".

Obtén más información sobre la forma en que Rotary ayuda a los refugiados.