Howard Buffett quiere acabar con el hambre para el año 2046

El hijo de un multimillonario en la primera línea de lucha contra el hambre.
Fotografía de: Jennifer Silverberg

Howard Buffett tiene una meta que cumplir y se ha concedido un plazo estricto. En 2006, su padre, el inversor y filántropo estadounidense Warren Buffett, lo desafió a hacer algo extraordinario en el mundo y le dio US$ 1.000 millones para hacerlo. Howard decidió concederse un plazo de 40 años para gastar hasta el último centavo en un intento de acabar con el hambre en el mundo. Después de recibir en 2012 una cantidad adicional en acciones y de lograr un sustancial retorno en sus inversiones, ahora cuenta con US$ 3.000.

Buffett tiene una granja en Illinois y, cuando no está dirigiendo la Fundación Howard G. Buffett, pasa el tiempo en la cabina de su tractor. Hombre decidido, se lanzó de cabeza a la misión y ya ha visitado más de 100 países para investigar en profundidad el problema al que se enfrenta. Hasta el momento ha financiado investigaciones para el desarrollo de plantas resistentes a la sequía y ha conseguido sacar de la pobreza a casi 50.000 agricultores centroamericanos.

The Rotarian: ¿Cómo relaciona su experiencia como agricultor con su labor en la fundación? Entiendo que lleva a cabo proyectos de investigación en sus fincas.

Howard Buffett: La fundación colabora con muchas universidades en investigaciones, como por ejemplo, cómo cultivar arroz y maíz con mucha menos agua, lo que servirá no solo para conservar recursos hídricos, sino también para alimentar áreas del mundo en las que el agua no es muy abundante. Estamos evaluando distintos sistemas de cultivo en términos de emisiones de carbono, rendimiento y erosión del suelo. Tenemos fincas en Sudáfrica, Illinois y Arizona. También estamos realizando un estudio sobre la productividad de la agricultura africana basándonos en aspectos como las limitaciones políticas o la productividad del suelo. Los resultados de este estudio estarán disponibles en 2014 y refutarán la idea muy extendida de que África puede alimentar a todo el mundo. Dedicaremos nuestra atención a diez países y hablaremos sobre las cosas que tendrán que suceder para que esos países produzcan suficientes alimentos para atender a su población. Nuestro plan es desafiar el statu quo.

¿Cuál ha sido su mayor éxito hasta el momento?

Hemos tenido mucho éxito con la iniciativa P4P, o Purchase for Progress, en colaboración con el Programa Mundial de Alimentos (PMA). Este programa sacará permanentemente de la pobreza a casi 50.000 agricultores de cuatro países centroamericanos. Nosotros ofrecemos capacitación en métodos de producción y prácticas empresariales, mientras que el PMA garantiza la compra de sus cosechas para destinarlas a programas de alimentación en escuelas o ayuda en caso de desastre. EL PMI compra miles de toneladas de alimentos y, puesto que ellos garantizan la adquisición de las cosechas de los agricultores que capacitamos, nosotros no tenemos que preocuparnos de lo que pasaría si tras la capacitación ellos no pudieran vender sus productos. Sin embargo, lo bueno del programa es que al concluir,  la mayoría de los agricultores no nos necesita porque ya están vendiendo sus cosechas a otros clientes.

Rotary también busca emprender proyectos sostenibles. ¿Cómo podrían colaborar los rotarios con su labor?

De hecho he pensado en lo útil que sería contar con Rotary en el este de la República Democrática del Congo porque lo primero que hay que hacer para reconstruir una sociedad después de un conflicto es restablecer la camaradería, la confianza y una conciencia social, y eso es precisamente lo que hacen los clubes rotarios.

Usted decidió que su fundación dejaría de existir en 40 años, ¿lo hizo para mantener cierto sentido de urgencia?

Creo que contar con este plazo inamovible nos hará actuar de manera distinta que si no lo tuviéramos. La fundación dejará de existir en 2046, cuarenta años después de su fundación, pase lo que pase.

¿Qué espera haber logrado para entonces?

Espero haber generado conversaciones y haber puesto en cuestión los procesos establecidos. También espero haber modificado el modo en que las personas piensan sobre estos problemas e incluso modificar un poco su mentalidad para que vean que un fracaso no es el fin del mundo.

Su padre le llama el Indiana Jones de la filantropía. ¿Qué le lleva a trabajar en algunas de las zonas más peligrosas del mundo?

Deseo comprender en su totalidad el problema del hambre, y el conflicto es una de sus causas principales. Casi el 60% del hambre en África se debe a conflictos.

¿Por qué es el hambre una preocupación tan importante para usted que incluso decidió arriesgar su vida viajando a zonas de conflicto?

Hay personas cuyas vidas deben transcurrir en estas circunstancias, mientras que yo siempre puedo volver a mi casa. Mi experiencia demuestra que, cuando se está dispuesto a hacer algo en zonas que atraviesan una situación difícil, se encuentran personas tan comprometidas que no queda más remedio que aceptar que si ellos no se rinden, tampoco podré hacerlo yo.

Extracto de una entrevista publicada en el número de abril de 2014 deThe Rotarian

8-May-2014
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