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 Perdida en las estrellas

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Arriba: Durante su viaje a bordo del transbordador Discovery hacia la estación espacial internacional, Naoko Yamazaki y Soichi Noguchi demuestran los efectos de la falta de gravedad en el módulo experimental japonés Kibo. Este fue el primer vuelo espacial en que dos astronautas japoneses viajaron juntos al espacio. Abajo: Naoko Yamazaki. Fotos cortesía de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial

Ya de niña, la astronauta y ex becaria de Buena Voluntad japonesa Naoko Yamazaki, estaba fascinada por los viajes espaciales. En su hogar en Matsudo, en las afueras de Tokio, se pasaba las noches mirando las estrellas. Cuando creció, las películas de la serie La guerra de las galaxias y las retransmisiones de los lanzamientos de las lanzaderas espaciales hicieron crecer su interés.

“Viendo esas películas pensé que todos viajaríamos al espacio”, comenta Yamazaki, la segunda japonesa en convertirse en astronauta.

Yamazaki ha permanecido más de 360 horas en el espacio como miembro de la tripulación del trasbordador Discovery. El pasado abril, ocupó el cargo de especialista de misión en la misión de suministro a la Estación espacial internacional llevada a cabo por el trasbordador STS-131 Discovery. Este viaje tuvo un significado especial para Yamazaki.

“Yo formé parte del equipo que diseñó la estación espacial”, comenta. “Es impresionante, especialmente cuando piensas que más de 15 países, incluyendo a Japón y Estados Unidos colaboraron en su construcción”.

La oportunidad de trabajar en proyectos internacionales como Becaria de de Rotary en el año 1994-1995 contribuyó a que Yamazaki eligiera esta carrera profesional. Ella había estudiado robótica espacial en la Universidad de Maryland en College Park, Maryland, EE.UU., patrocinada por el Club Rotario de Matsudo Chuoh, Chiba, Japón. Allí, al trabajar con estudiantes de todo el mundo, le sorprendió observar que ellos sabían más que ella misma sobre Japón y su cultura. La experiencia le sirvió para aprender no sólo respecto a su país, sino sobre la importancia de tener un punto de vista objetivo, lo cual cree que es importante para un astronauta.

“Se puede aprender mucho sobre la Tierra al estudiarla a distancia”.

Durante su año como becaria, Yamazaki aprendió la importancia de las dotes de comunicación, del trabajo en equipo y de estar siempre preparada. Lo aprendido le resulto de gran utilidad al comenzar su carrera aeronáutica en 1996 en la Agencia Nacional de Desarrollo Espacial de Japón (ahora denominada Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial).

“En el programa espacial, la comunicación es fundamental ya que se necesita compartir información y trabajar de manera eficaz. Lo mismo ocurre al estudiar en el exterior, especialmente cuando intentas comunicarte en otro idioma", afirma.

La preparación para su vuelo necesitó casi 10 años e incluyó períodos de capacitación en Canadá, Japón, Rusia y Estados Unidos. A la conclusión de su capacitación básica, residió en Rusia durante siete meses para obtener el título de ingeniera de vuelo en la nave Soyuz.

Tras su vuelta a la Tierra, Yamazaki ha participado en actividades post-vuelo, como visitas a los centros de la NASA, reuniones técnicas para hablar sobre órbitas y actividades de relaciones públicas.

“La estación espacial funcionará hasta el año 2020, así que espero tener la oportunidad de regresar a ella”, comenta.

Mientras tanto, Yamazaki continuará trabajando como personal de apoyo en tierra tanto para otras misiones como para la estación espacial. Sin embargo, en cuanto tenga un rato libre, pasará tiempo con su familia viendo las películas de su serie favorita: La guerra de las galaxias.

Artículo escrito para el boletín En Contacto.


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