Ex gobernador de distrito revive experiencia con la polio
Por Jennifer Lee Atkin
Noticias de Rotary International --1 de abril de 2009
Ex gobernador de distrito Joe M. Whittemore
Fotografía cortesía de Whittemore
Para el ex gobernador de distrito Joe M. Whittemore, del Club Rotario de Hartwell, Georgia, EE.UU., la iniciativa de la erradicación de la polio tiene una connotación que va más allá del Desafío de Rotary por los 200 Millones.
Para Whittemore, la polio es algo personal.
En 1941, a la edad de seis años, Whittemore fue llevado al Instituto de Rehabilitación Roosevelt Warm Springs en Georgia en una silla de ruedas. El instituto, que lleva el nombre de su famoso paciente y benefactor, Franklin Delano Roosevelt, el 32o. presidente de los Estados Unidos, se encontraba a cinco horas de distancia del hogar de Whittemore en Athens.
Pasaría los siete próximos veranos de su vida en Warm Springs, donde fue intervenido quirúrgicamente en cada estancia.
"En ese entonces, una operación era todo un acontecimiento, y un proceso difícil de sobrellevar", reflexiona Whittemore. Cada intervención, dice, consistía de "tres días de intenso malestar, dos semanas postrado en una cama, dos semanas más en una silla de ruedas, y de dos a cuatro semanas de rehabilitación física".
El tratamiento, finalmente, dio buenos resultados. A los 13 años pudo caminar sin sus aparatos ortopédicos, llegando a ser lanzador del equipo de béisbol de su escuela secundaria. Al concluir sus estudios universitarios, inició una próspera carrera como contador y en sus ratos de ocio se dedicó a jugar al tenis. Whittemore se afilió a Rotary en 1962, fue elegido gobernador del Distrito 6910 en 1987, y se hizo acreedor al Premio por Servicios Distinguidos de La Fundación Rotaria en 1992.
Dejando la polio atrás
Whittemore, quien recientemente hizo uso de la palabra durante el Instituto de Capacitación para Coordinadores Regionales de La Fundación Rotaria en Chicago, dijo que por años decidió dejar la polio en el olvido.
"No quería aparecer ante la gente como una víctima de la polio", dice Whittemore, quien cojea ligeramente como consecuencia de la enfermedad. A los 35 años, se vio afectado por una lesión, secuela de la polio, y tuvo que usar nuevamente un aparato ortopédico, pero aún así se rehusó a solicitar el permiso de estacionamiento para discapacitados que le correspondía.
Explicó que el personal médico de Warm Springs, sede de Polio Hall of Fame , inculcaba en los pacientes que no hicieran el papel de víctimas. Si durante una sesión de terapia física se caían, se les motivaba a ponerse de pie por sí solos.
"Sabíamos muy bien que podíamos contar con el apoyo del personal, pero también éramos conscientes de que no se iban a apurar a socorrernos", dice.
Auque nunca tuvo la oportunidad de conocer al presidente Roosevelt, siempre fue una inspiración para Whittemore y los otros pequeños pacientes de Warm Springs.
"Si él había podido llegar a ser presidente de los Estados Unidos, nosotros sin duda podíamos superar la polio levantándonos del piso, y llegado el momento, salir caminando por la puerta principal, y si eso no fuera posible, entonces saldríamos dignos en nuestras propias sillas de ruedas".
En 1986, Whittemore y la polio se encontraron nuevamente.
Una nueva encrucijada
Whittemore fue gobernador del Distrito 6910 durante la primera campaña de recaudación de fondos del entonces flamante programa PolioPlus . Al igual que numerosos rotarios, presenció el lanzamiento de la campaña en la Convención de RI de 1986 en Las Vegas, Nevada.
"Pensé seriamente en renunciar al cargo de gobernador entrante", dice Whittemore. "Me había pasado la vida entera distanciado de la polio. Pero al reflexionar sobre los beneficios que aportaría PolioPlus a los niños del mundo, supe que tenía que ser parte de la causa y dar lo mejor de mí".
Eh 1987-1988, el distrito de Whittemore recaudó más de 525.000 dólares para la erradicación de la polio, un logro destacado considerando que el distrito sólo llevaba cuatro años de vida institucional y nunca había recaudado más de 30.000 dólares. Llevando a la práctica un enfoque de base, Whittemore colaboró con los presidentes de club para motivar la participación del cuadro social en pleno, y para finales de año, alrededor del 80% de los rotarios del Distrito 6910 detentaban el reconocimiento Socio Paul Harris o Sustentador de La Fundación Rotaria.
Tales esfuerzos sentaron los cimientos para las actividades de recaudación de fondos para PolioPlus que el distrito llevara a cabo en repetidos años. En 1990, Whittemore fue reconocido con la Mención por Servicio Meritorio de La Fundación Rotaria y en 1992 con el Premio por Servicios Distinguidos.
"Ha sido para mí un privilegio ser parte de la campaña para erradicar la polio de la faz de la Tierra iniciada por Rotary", declara Whittemore, dirigente laico de la Iglesia Metodista Unida. "Como rotarios todavía tenemos un trabajo pendiente".
"Así que sólo nos queda cumplir con la meta fijada".