Un legado de liderazgo
por Susie O. Ma
Noticias de Rotary International - 1 Julio 2008
El presidente de RI D.K. Lee en la oficina de Seúl, Corea, de su empresa familiar, Bubang Co. Ltd. y Bubang Techron Co. Ltd.
D.K. y Young miran viejos álbumes de fotos con la familia en Seúl.
Rotary Images/Alyce Henson
Durante la Dinastía Joseon de Corea, el estudioso Eon-juk Lee ayudó a impulsar los ideales confucianos de lealtad, devoción familiar, benevolencia y confianza. Su contribución al neoconfucionismo coreano le granjeó la reputación de ser uno de los cinco grandes sabios del Oriente y su labor dio origen a una filosofía vigente aún en nuestros días.
Transcurridos cinco siglos, esos mismos valores confucianos ayudaron a uno de sus descendientes, Dong Kurn Lee, a formar una familia, establecer su propia empresa y convertirse en el primer coreano que ejerce la presidencia de Rotary International. Dong Kurn, o D.K., se ha ganado amplio y entusiasta apoyo debido a su bien elegido lema de RI: Hagamos los Sueños Realidad , y sus elevadas expectativas y su consagración a la causa de la reducción de la mortalidad infantil y el desarrollo del cuadro social. Conocido por su estilo de toma de decisiones colaborativo y su vasta red de contactos sociales y empresariales, el Sr. Lee tiene intenciones de motivar, inspirar e impulsar a los rotarios a lograr mucho más de lo que creen posible. Para alcanzar el éxito, le hará falta recurrir a la sabiduría de sus mentores, las lecciones de su padre, el apoyo de su esposa y las orgullosas tradiciones de su cultura coreana.
"Los coreanos son muy tenaces", explica D.K. "Poseen un espíritu ávido, consecuencia de la devastación que significó la Guerra de Corea. Cuando los coreanos se concentran en algo trabajan de manera decidida y con inigualable pasión".
Las enseñanzas de su padre
D.K. cursó parte de la escuela primaria y pasó numerosos veranos en la casa de su familia en la localidad de Yangdong, donde su famoso antepasado confuciano realizó sus investigaciones filosóficas en el siglo XV. Se trata de un pueblecito, con tradicionales casas de techos de tejas o de paja, construidas en una colina a la que solamente se puede llegar a través de una carretera sin pavimentar. Desde Seúl puede llegarse en un trayecto de tres horas en automóvil. El espíritu de esta villa lo convirtió a D.K. en el hombre que es hoy. El lema grabado sobre la entrada de la Escuela Primaria Yangdong, de 99 años de antigüedad, inspira a los alumnos de esta manera: "Sé útil a la sociedad con creatividad e integridad".
"La mayor parte de la gente del campo es diligente y nunca se da por vencida. Los lugareños son así", afirma sentado ante la mesa de su cómoda casa de Yangdong, réplica de su antiguo hogar. D.K. y su esposa, Young Ja Chung, recientemente reconstruyeron la vivienda principal y varias casitas del complejo familiar, conservando algunas de las vigas de pino coreano originales y añadiendo instalaciones modernas.
Durante la juventud de D.K., sus abuelos también vivían aquí, siguiendo la costumbre del país. En la actualidad, la casa está vacía gran parte del tiempo porque él y Young pasan mucho tiempo en Seúl, en Evanston, Illinois, EE.UU., en la Sede Central de RI, o viajando por el mundo. Pero esta propiedad, arbolada con pinos y magnolias y con un enebro de 600 años que D.K. trepaba cuando era niño, es el lugar en el que residirán D.K. y Young cuando se jubilen.
En Yangdong, el padre de D.K., Won Gap Lee, ex gobernador de distrito de Busan, le inculcó las virtudes de la disciplina, la humildad y la generosidad. Gracias a su padre, D.K. también aprendió a no exagerar elogios, nunca hacer ostentación de dinero y, más importante aún, respetar y honrar a la familia, los amigos e invitados. En la cocina, todas las "cosas ricas" se reservaban para los demás. Cuando D.K. era un muchacho, sus padres celebraban fiestas donde se servía excelente comida y, al respecto, recuerda que en cierta ocasión le dijo en voz baja a un desprevenido comensal: "no te lo comas todo", porque temía quedarse sin nada. Aunque en aquella época detestaba las estrictas reglas de convivencia, en la actualidad observa asiduamente las tradiciones de la hospitalidad confuciana. Por tal motivo, insiste en que sus colegas compartan su almuerzo (divide en dos su sándwich), y su esposa y él sirvieron la comida a los gobernadores electos de su distrito en un concurrido restaurante coreano, tras concluir una sesión del GETS.
Sus colegas y compañeros están muy impresionados por su formación tradicional confuciana. "Le enseñaron que si algo merece realizarse, debe realizarse bien", afirma Bon Moo Koo, principal funcionario ejecutivo y presidente de LG Group.
D.K. se trasladó a Seúl, donde cursó la escuela secundaria y la Universidad Yonsei, dedicándose de lleno a sus estudios y actividades extracurriculares como el periódico estudiantil. Su ex compañero de estudios secundarios Yi-taek Shim indica que D.K. era un estudiante inteligente y amigable. "Además de las clases, siempre dedicaba mucho tiempo a otras cosas, porque estaba interesado en hacer el bien", expresa Yi-taek, ex gerente general de Korean Air.
Aunque su padre fue propietario de una próspera empresa textil, D.K. nunca se comportó como un niño rico y malcriado. Tras sus estudios universitarios y el servicio militar obligatorio, se mudó a San Francisco, California, EE.UU., donde vivió varios años y asistió a clases de administración de empresas. Como su padre no le proporcionaba mucho dinero, D.K. trabajaba durante el verano como lavaplatos y, más tarde, auxiliar de camarero. "Mi padre deseaba que viviera ese tipo de experiencias", afirma.
D.K. siempre admiró la labor de su padre en Rotary y a sus amigos rotarios, dada su condición de hombres sabios y respetados en la comunidad. En 1971 se afilió al Club Rotario de Seoul Hangang, y nuevamente siguió los pasos de su padre cuando fue elegido gobernador en 1995-1996. Durante su trayectoria, D.K. ha prestado servicio en Rotary ejerciendo diversos cargos de dirigencia, incluidos el de director de RI y fiduciario de La Fundación Rotaria.
Una vida equilibrada
La gestión rotaria de D.K. impresiona especialmente a sus amigos y colegas empresariales porque se desarrolló paralelamente a su destacada actuación al frente de la compañía de su padre. D.K. es presidente de Bubang Co. Ltd. y Bubang Techron Co. Ltd., consorcio de empresas que fabrican artículos electrónicos y electrodomésticos. Su intervención ha hecho posible que una modesta planta textil del sur de Corea se convirtiera en una corporación que funciona en Corea y China.
"Supo ampliar la compañía que heredó de su padre, no la desperdició", afirma su ex compañero de universidad Woo Sik Kim. "No es fácil hacer todo lo que hizo, en el terreno de Rotary, la amistad y la familia".
En la oficina central de Bubang, en una ajetreada zona de Seúl, al sur del río Han, D.K. suele subir en escalera los seis pisos que lo separan de su despacho, en el cual se exhiben de manera prominente objetos alusivos a Rotary, incluidas fotografías de Asambleas y Convenciones Internacionales, banderas y premios, y el Directorio Oficial siempre está al alcance de la mano.
El hijo mayor de D.K., Dae Hee, trabaja en el primer piso, en calidad de funcionario ejecutivo principal de una filial de Bubang, Lihom, que fabrica ollas arroceras y otros enseres para el hogar. Dae Hee está aprendiendo a gestionar el negocio familiar, de la misma manera que D.K. lo aprendió de su padre.
D.K. y Young tienen también dos hijas, Hee Won y Hee Jung, y otro hijo, Joong Hee, quienes residen en Seúl, Singapur y Nueva York, respectivamente. De sus cuatro hijos, tres están casados y tienen hijos. El más joven de los nietos, Tae Kyung (T.K.), nació, precisamente el día del cumpleaños de D.K. el pasado octubre. D.K. y Young, siguiendo una importante costumbre coreana, pasaron toda la noche eligiendo un nombre adecuado para el bebé, especialmente si consideramos que T.K. es el hijo mayor del primogénito.
Los hijos se sienten orgullosos de su padre y sus logros rotarios. "Su pasión por Rotary le da energía", señala Dae Hee. "Y también cuenta con el invalorable apoyo de mi madre".
Young desempeña un rol modesto y a la vez fundamental en la obra de su esposo, y cree que su tarea principal consiste en que D.K. se mantenga organizado, preparado y sano, lo cual significa que algunas veces le plancha la ropa, otras lo escucha cuando practica sus discursos y, en algunas ocasiones, tiene que asistir a un evento como si estuviera descansada aunque acabe de regresar de un prolongado viaje en avión. Aunque suele mantenerse en un discreto segundo plano cuando lo acompaña a D.K. en sus viajes de Rotary, cuando está sola es encantadora, especialmente cuando surca con habilidad las congestionadas calles de Seúl en su automóvil, conversa animadamente con los rotarios sobre su vida en Evanston, y traba amistad con los niños durante sus visitas a proyectos rotarios.
Young afirma que acompañar a D.K. en sus visitas a los proyectos le permite apreciar mejor la positiva influencia que los rotarios ejercen en sus comunidades. La conmovió especialmente una visita a la India en la cual presenció cómo los cirujanos operan a sus pacientes en una clínica móvil. "La India es un país enorme con mucha gente necesitada, como nuestro país tras la guerra de Corea. Creo que su situación está mejorando gracias a la ayuda de los rotarios", añade esperanzadamente la primera dama.
Amigos dentro y fuera de Rotary
Rotary, los negocios y la familia son los pilares de la vida de D.K., pero los amigos ocupan un lugar privilegiado en la lista. Hacer sociabilidad es su entretenimiento favorito, especialmente ahora que no tiene tiempo para jugar al golf.
La lista de amigos de D.K. es impresionante. No faltan personas importantes de todo el país, incluido el presidente y el primer ministro de Corea del Sur, el secretario general de la ONU, rectores de universidades y gerentes de consorcios empresariales. Estos dirigentes consideran que la participación de D.K. en Rotary es una elevada vocación y están orgullosos de que asuma la presidencia de una organización internacional.
En una reciente velada en Seúl, D.K. y Young se dirigieron directamente a una cena festiva cuando apenas acababan de aterrizar de su vuelo de 14 horas desde Chicago. Se trataba de una reunión del "Club del Bienestar", como lo llaman D.K. y su amigo Woo Sik. Es un lugar donde pueden hablar con toda libertad.
La cena de esta noche tiene lugar en el Hotel Grand Hilton. Además de D.K., asisten Woo Sik, ex viceprimer ministro de Corea; Seong-soo Han, primer ministro de Corea; D.S. Hur, presidente y gerente general de operaciones de GS Caltex; Wu-Yeong Bang, presidente de la directiva de Chosun Ilbo ; Jong-Yong Yun, gerente general de operaciones de Samsung, y sus esposas. Las parejas hablan con toda confianza sobre política estadounidense, Hillary Clinton, Barack Obama, John McCain. Analizan los detalles sobre el voto hispano y se preguntan si sus antecedentes de haber padecido este último cáncer de la piel pudieran incidir en los resultados electorales. Asimismo, se preguntan cuál de los candidatos sería mejor para Corea.
El primer ministro Han interrumpe la conversación para expresar: "D.K. Lee es uno de nuestros mejores representantes. Tantos coreanos están a la espera de su servicio para impulsar la causa de Rotary International".
Para responder a estas altas expectativas, D.K. a menudo sacrifica horas de sueño, y suele dormir menos de cinco horas por noche. Se levanta a las 7, y despacha citas y entrevistas una por una en Evanston o pronuncia discursos en distintas localidades. Por las noches, se ejercita a paso vivo en su cinta de caminar y algunas veces trabaja hasta altas horas de la noche para despachar asuntos de su empresa. "Es prácticamente infatigable", indica Mike Pinson, edecán del presidente. "Siempre está ocupado en tres o cuatro asuntos y se mueve muy rápido. Hace falta un regimiento para seguirle el ritmo de trabajo".
D.K. procura forjar lazos con sus compañeros rotarios y solicita la opinión de las personas que lo rodean. "Con demasiada frecuencia, la gente sólo habla con sus amigos cercanos, mientras que D.K. desea comunicarse con todos y asegurarse de que estemos bien representados en todas las áreas para ser una verdadera organización internacional", expresa John Germ, miembro del Consejo de Fiduciarios de La Fundación Rotaria.
Esta modalidad inclusiva en la toma de decisiones, además de su hospitalidad, le ha granjeado el afecto de quienes trabajan con él. "Sus gobernadores electos lo adoran", dice Mike. "Les fija metas difíciles, pero ninguna que él mismo no podría lograr".
Entre tales metas se incluyen los ambiciosos planes de aumentar el cuadro social en un 10% hasta llegar a 1.300.000 rotarios. De esta manera, al contar con más rotarios se podrán realizar más obras. Asimismo, desea visitar tantos clubes como resulte posible. "Soy consciente de que los rotarios desean ver a su líder", indica. "Hay países que cuentan con una larga trayectoria en Rotary pero no han recibido ninguna visita del presidente".
D.K. se centrará en la lucha contra la polio, a fin de equiparar la subvención-desafío de la Fundación Bill y Melinda Gates por 100 millones de dólares y disminuir el número de países polioendémicos. Asimismo, mantendrá las actividades de especial interés del ex presidente de RI Wilf Wilkinson: recursos hídricos, salud y nutrición, y alfabetización, añadiendo una nueva iniciativa para reducir la mortalidad infantil, idea que surgió durante una gira por África donde vio mujeres que estaban demasiado desnutridas para amamantar a sus hijos. Los rotarios ya están realizando parte de dicha labor, como proporcionar agua potable, mejores servicio de salud y mitigación del hambre, aspectos que contribuyen a disminuir la mortalidad infantil, señala D.K.
El ex presidente de RI Luis Vicente Giay afirma que la iniciativa para reducir la mortalidad infantil es una causa universal. "Al referirnos a los niños, la gente reacciona de inmediato porque la infancia significa el futuro. Los rotarios, las ONG y los representantes gubernamentales están muy interesados en disminuir la mortalidad infantil".
"Es un problema que no podemos resolver en un año", reconoce D.K., "pero, como dice el proverbio coreano, ‘empezar es en sí la mitad de la tarea’ y por tal razón me siento muy motivado para iniciar la tarea", El Sr. Lee también promete dedicarse a disminuir la mortalidad infantil incluso después de la conclusión de su mandato.
El espíritu de colaboración de D.K. significa que cuenta con la ayuda de numerosos amigos y el hombre en quien confía más es su mentor rotario, In Sang Song. Se conocieron en 1994, cuando D.K. era gobernador electo e In Sang era director de RI. "D.K. fue el gobernador electo más entusiasta de todos los que he conocido, con su personalidad extrovertida y anhelo de aprender", recuerda In Sang. Los dos tenían mucho en común y trabajaban en estrecha colaboración.
Una de las metas que comparten D.K. e In Sang es el deseo de retribuir la ayuda que Corea recibió de la comunidad mundial tras la Guerra de 1950-1953. "Corea estaba sumida en la pobreza. Muchas organizaciones internacionales y gobiernos ayudaron a reconstruir el país", afirma D.K. "Ahora nuestra economía está en auge y los coreanos deseamos devolver parte de la ayuda recibida. Por tal motivo, Rotary en Corea crece al igual que la economía nacional".
Cuando D.K. se afilió a Rotary, su padre le dijo que, en primer lugar, jamás faltase a una reunión y, en segundo lugar, que no esperase gloria personal alguna a través de la participación en Rotary. Won Gap Lee también le expresó a su hijo que en Rotary existía mucha competencia para ejercer cargos de dirigencia y, deseándole evitar desengaños a D.K., le aconsejó que les dejara esos puestos a otras personas. Cuando los dirigentes de los clubes y distritos sugirieron que asumiera el cargo de gobernador de distrito, se resistió todo lo que pudo, recordando las palabras de su padre. Al tomar posesión de dicho cargo, en 1995, su padre había fallecido. "Me habría dicho que me convirtiera en el mejor gobernador del mundo si tal era mi destino", expresa.
D.K. disfrutó de un año fenomenal como gobernador del Distrito 3650. Se tomó muy en serio el desafío del presidente Herb Brown para el crecimiento del cuadro social y, a pedido de In Sang, formó 32 clubes nuevos y logró la afiliación de casi 1.800 socios en su distrito. D.K. ganó el Desafío de Calgary en 1996 debido a tales logros y desde entonces se ha destacado por su gestión para el desarrollo del cuadro social. Ahora que toma posesión de un cargo que su padre jamás hubiera imaginado, D.K. reflexiona sobre las posibles reacciones de este hombre estricto pero a la vez cariñoso.
"Si viviese mi padre sería mi mejor consejero, y sé que se sentiría orgulloso".