Reportaje exclusivo con la primera directora electa de RI
Cuando Catherine Noyer-Riveau integre la Junta Directiva de Rotary International en julio del próximo año, se distinguirá de sus homólogos no sólo por su elegancia y aire parisino, sino por ser la primera mujer elegida para integrar dicho cuerpo rector en la historia de nuestra institución, en otras palabras será prima inter pares (primera entre iguales). La señora Noyer-Riveau, médica de profesión, representará a la Zona 11 de 2008 a 2010 así como a tres generaciones de rotarios y se propone hacerlo con una visión de consenso y cooperación. Confiesa, además, que como parte de las responsabilidades inherentes al cargo, se siente comprometida a ser portadora del estandarte por la igualdad entre géneros. En la presente entrevista realizada por Bettina Kozlowski (conducida originalmente en francés), Noyer-Riveau declara que simplemente se considera una rotaria más, y como tal aplicará la misma estrategia que la ha llevado al lugar donde se encuentra: ir más allá del establecimiento y la observancia de elevadas normas éticas.
¿Qué significa para usted ser la primera directora electa?
Mentiría si no le dijera que me siento feliz y orgullosa de este logro, pero en realidad espero que mi elección haya sido producto de mi capacidad y no del hecho de ser mujer. Considero que uno tiene que ser muy prudente y no adoptar una posición sexista. Después de todo, yo represento una zona y mi propósito es servir a Rotary.
¿Qué expectativas ha despertado como la primera mujer directora?
Después de mi nombramiento, recibí mensajes electrónicos de rotarias en los cuales expresaban su deseo de “tener un proyecto orientado a la mujer” y me respuesta es “No, lo que tendremos es un proyecto rotario”. El sexo, hombre o mujer, no es lo importante. Soy una profesional deseosa de ayudar a los demás. Yo no me catalogo como una “mujer” dentro del marco de Rotary.
¿Qué metas tiene como futura directora?
Promover los objetivos de Rotary, hacer el bien a los demás, ayudar a otros. Siempre habrá pobreza, pero podemos ayudar a aliviarla. Y no me refiero sólo a la pobreza material, sino también a la intelectual. Es algo de lo cual soy testigo en la práctica de mi profesión. Una de mis prioridades es combatir el analfabetismo entre el colectivo femenino. Al enseñarle a leer y escribir a una mujer se la habilita a tener mejor control de la natalidad, y se le cambia la vida por completo. Ya estamos viendo los resultados y todo surge de las mismas mujeres.
¿Qué estrategia aplicará para lograr dichos objetivos?
Cuento con cierta estrategia, una visión de la dirección que debemos tomar. Quizás como rotarios nos hemos olvidado lo que Rotary representa. En Europa, por ejemplo, es un gran problema. La gente va a una reunión de un club rotario a jugar cartas. Los rotarios todavía no comprenden cabalmente el papel de La Fundación Rotaria, y su caudal de fantásticos programas que nos sirven de vehículos para llevar a cabo grandes obras. En lugar de abocarnos a proyectos menores, podríamos formar parte de proyectos de mayor envergadura como PolioPlus.
Obviamente contamos con el apoyo de las agencias colaboradoras, pero en 1985 se reportaban 1,000 casos de polio diarios, y en la actualidad la cifra es de 2,000 casos al año. Tengo un hermano afectado por la polio, así que es un tema que me interesa personalmente. Tenemos que continuar nuestra batalla contra la polio, aunque los rotarios ya estén saturados del tema. Más adelante podemos decidir cuál será el próximo proyecto institucional, pero por ahora tenemos que ganar primero la batalla contra la polio.
¿Le incomoda toda la atención que está generando?
Sí, en cierta manera.
Preferiría hablar sobre el estado de Rotary en Francia, acerca de la Zona 11, en vez del hecho de ser la primera mujer en la Directiva de RI. No es fácil por el momento, el asunto es que soy mujer, pero no más ni menos competente que el resto. Me siento sumamente orgullosa de representar a las mujeres, pero aún así no creo que debería ser noticia de primera plana. No tenía ninguna intención de ser directora, pero la oportunidad llamó a mi puerta. Es algo que se está dando en todos los aspectos de la sociedad francesa, tenemos a Ségolène Royal, quien recibió el 46,9 por ciento de los votos en las elecciones presidenciales de mayo, y todo esto sucede por una razón. Estoy convencida del papel que debo cumplir en la promoción de la mujer, por eso no puedo darme el lujo de permanecer en la sombra.
¿Qué razones expuso ante el comité de propuestas de su zona?
Les notifiqué que deseaba mantener los valores fundamentales de Rotary, los cuales son muy importantes y necesarios, en particular la comprensión mutua y las elevados normas éticas, puesto que como rotarios, somos profesionales que observamos tales normas éticas y usamos nuestros conocimientos para ayudar a los demás. Otra motivación fue fomentar la francofonía y la lengua francesa. Está muy bien hablar inglés, pero debemos sentirnos orgullosos de hablar nuestro propio idioma.
¿Cómo logró convencer al comité para que la seleccionara?
[risas] Muy buena pregunta por cierto, y no tengo una respuesta para usted. Bien, cuento con numerosas amistades en Rotary y estoy muy dedicada a RI. He visitado muchos distritos, y los gobernadores e integrantes del comité de propuestas [Zona 11] ya me conocían. Fui representante del presidente de RI en tres ocasiones y como dirigente de capacitación en la Asamblea Internacional, participé en la formación de muchos funcionarios de Rotary. Así pude conocer a muchas personas, quienes, me imagino, tienen un buen concepto de mí y comenzaron a circular mi nombre. Cuando uno es mujer [en Rotary], siempre se destaca entre la multitud. Si eres la única mujer, aunque no necesariamente más brillante que el resto, la gente se fijará en ti.
Ser mujer tiene sus pros y contras. A raíz de mi elección, alguien comentó: “Así que ahora tenemos que usar faldas para ser elegido”. Claro que no es nada halagador, [risas], pero esa es la realidad. No podemos impedir que la gente hable.
¿De qué manera RI forma parte de su vida?
Primero que nada, tengo una posición muy privilegiada en el club porque yo “nací” en el club. Mi abuelo y mi padre fueron socios del Club Rotario de París, éste último fue socio durante 52 años. Cuando tenía unos 14 o 15 años, comenzamos a participar en eventos rotarios con mi padre, lo cual me encantó. En 1953, asistimos a la Convención de RI en París y yo iba de la mano de mi padre. Como siempre le digo a la gente, “Ves, Rotary comienza a una temprana edad”.
Cuéntenos de su trayectoria en Rotary.
Mi esposo es socio del Club Rotario de L’Isle Adam–Beaumont-sur-Oise. [En 1990-1991], el gobernador de distrito de ese entonces, François Duviard-Marsan, manifestó al club su intención de crear clubes con un cuadro social mixto porque se necesitaban mujeres dedicadas a su profesión. A lo que el presidente del club, un amigo personal, replicó: “Conozco a la persona ideal”. [Así me convertí] en socia fundadora del Club Rotario de Paris-La Défense-Grande Arche en 1991.
¿Cuál es la situación en su club actual, el Club Rotario de Paris, en cuanto a representación femenina?
Nuestro club cuenta con 252 socios, de los cuales 17 son mujeres, eso lo dice todo, ¿verdad?
¿Piensa usted que el proceso ha sido más lento en Rotary que en el resto de la sociedad para aceptar a la mujer en cargos de liderazgo?
El sexismo no ha desaparecido por completo. Vivimos todavía en un entorno dominado por el hombre, lo que aún es palpable en la sociedad y en mi profesión. Recuerdo las bromas pesadas de las que era blanco en la facultad de medicina sólo por que era mujer. Hacían de todo para desanimarme. Pero era parte del juego, no sólo en el campo médico pero también en otras profesiones. Por esto considero importante promover ciertas normas éticas. Los clubes rotarios son como bastiones del elitismo. El mayor problema que enfrenta Rotary en Francia es la elevada edad promedio de los rotarios. Algo que cambiará en el futuro ya que las nuevas generaciones están acostumbradas a trabajar hombro a hombro con mujeres, mujeres firmes y dedicadas.
En otras palabras, ¿piensa que persiste el machismo en Rotary?
Recuerdo la Convención de RI en Niza, Francia, en 1995. Yo portaba una cinta blanca, el distintivo de presidente electo de club. La gente me paraba y me decía “Así que ya tenemos mujeres en Rotary, y encima pueden ser presidentas del club”. Para ellos era toda una revolución. Las actitudes van cambiando porque la sociedad está cambiando. Mi padre tiene ahora 90 años, y fue propietario de una compañía de mampostería, donde no trabajaba ni una mujer. Yo estaba muy interesada en estudiar arquitectura, y él me dijo: “¡Espero que ni se te ocurra querer ser arquitecta!”. Mi padre se opuso a la admisión de mujeres en Rotary [risas]. Todavía era socio cuando me afilié al Club Rotario de Paris, sin embargo, no votó en mi contra. Uno de los padrinos, quien me conocía desde que era una niña de cuatro o cinco años, también estaba en contra del ingreso de mujeres en Rotary. Resulta interesante ahora estar en medio de esa gente. Mis padres están muy orgullosos de mí, y estuvieron presentes en la recepción que mi club celebró el pasado 7 de febrero en honor de mi elección.
¿Qué nos puede decir sobre su vida profesional y cómo influyó en su decisión para ingresar a Rotary?
Soy ginecóloga independiente y tengo mi propio consultorio. La razón por la cual me afilié a Rotary fue mi interés en conocer a profesionales de otros campos. Un doctor no puede hablar de sus preocupaciones o inquietudes con sus pacientes o empleados, esto sería señal de debilidad. Uno sólo puede recurrir a otros profesionales, y Rotary fue la solución para mí. Parte de la grandeza de Rotary radica en que nos ofrece la oportunidad de conocer a profesionales de áreas completamente distintas y compartir. Uno termina dándose cuenta de que las preocupaciones son comunes. Es una de las cualidades más importantes de Rotary.
¿Cómo reaccionó el club de su esposo ante su elección?
El club de mi esposo cuenta con 25 socios. Tienen una estrategia distinta de captación de socios, y no quieren mujeres en su cuadro social. No les fue fácil aceptar el hecho de que me uniera a Rotary y haya subido por la escalera jerárquica. Ahora ya se acostumbraron a la idea, pero todavía es un poco complicado. La gente debe aceptar el cambio. Eso va a cambiar, ya está cambiando. Cuando se trata de un pequeño club integrado sólo por hombres, donde las cónyuges son muy activas, éstas se ponen a la defensiva cuando de repente ingresa una socia al club, porque piensan que pierden terreno. Pero las cosas están cambiando gracias a sus hijas.
¿Qué planes tiene para después de la entrevista?
Voy a cenar. Mi esposo no está en casa porque ha ido a recibir a un equipo de Intercambio de Grupos de Estudio de Gabón, cuyo líder se hospedará con nosotros.
¿Consideraría la posibilidad de ser presidenta de RI?
No, en absoluto. Pero, por otro lado, nunca se me ocurrió que llegaría a ser directora. Así que, ¿quién sabe?
La entrevista fue conducida originalmente en francés por Bettina Kozlowski, ex redactora de RI.
¿Le interesa integrar la Junta Directiva de RI?
A continuación describimos el proceso. Los directores de RI son elegidos en diferentes regiones geográficas y tienen como responsabilidad establecer la política y controlar los fondos de la organización. Cada director cumple funciones por un período de dos años.
Las 34 zonas de RI se turnan para seleccionar a un director propuesto mediante un comité de propuestas. En cada distrito se elige un representante para integrar el comité de propuestas, el cual, por lo general, goza ya de una destacada trayectoria en Rotary habiendo servido en calidad de presidente de club, gobernador de distrito y miembro de diversos comités internacionales.
La elección del candidato propuesto es ratificada por los delegados con derecho a voto en la Convención de RI, quienes representan a sus respectivos clubes.
Para mayor información sobre las normas y excepciones a las mismas, consulte el Manual de Procedimiento .