Nuevas ideas para los reformatorios
por Eve Neiger
Rotary Canada -- Abril de 2010
Arriba: Akeem Stephenson, graduado del programa de preparación LifePlan del PACT, advierte a los demás que eviten cometer los mismos errores que el cometió en el pasado. Abajo: Los rotarios Dan Cornacchia y David Lockett, fundadores del PACT.
Rotary Images/Alyce Henson.
L os jóvenes delincuentes violentos de Toronto cuentan con una alternativa a la cárcel: conocer a las víctimas de sus crímenes.
El programa PACT Urban Peace, fundado en el año 2000 por los rotarios de Toronto Dan Cornacchia y David Lockett, congrega a los jóvenes delincuentes, a sus víctimas y a residentes locales para hablar sobre la delincuencia y elaborar planes de restitución de daños. El programa se basa en una técnica de resolución de conflictos utilizada por los aborígenes australianos.
“La violencia es un comportamiento aprendido”, comenta Cornacchia. “Si ayudamos a los jóvenes hoy, podremos detener este ciclo”.
En 1993, Cornacchia y Lockett, socios fundadores del Club Rotario de Parkdale-High Park, abrieron el refugio Redwood, para mujeres y niños víctimas de maltratos. Esta labor los inspiró a afrontar el problema de la violencia urbana. El programa PACT (por su acrónimo en inglés), ayuda a más de 500 jóvenes al año. Además del programa de mediación, PACT ofrece capacitación profesional y orientación personal para los adolescentes que hayan sido acusados conforme a la Ley del Menor (Youth Criminal Justice Act), así como para los jóvenes en situaciones de riesgo como los que residen en refugios para personas sin hogar.
Aprender por experiencia
Dirigido por voluntarios y financiado por más de 15 clubes rotarios, el programa PACT también ofrece un beneficio económico. Lockett explica que, a lo largo de toda su vida, un 15 por ciento de los delincuentes juveniles costarán a la sociedad un promedio de tres millones de dólares cada uno.
PACT ha moderado más de 2.000 reuniones entre víctimas y delincuentes. Los planes de restitución de daños creados durante esas reuniones frecuentemente incluyen compensaciones monetarias, la redacción de cartas dirigidas a las víctimas y servicio comunitario.
Los jóvenes podrán cumplir con sus obligaciones de trabajo comunitario, bien sean dictadas por un juez o recomendadas en la reunión, a través de uno de los ocho programas LifeSkills del PACT, los cuales incluyen áreas como la producción cinematográfica, reforestación urbana y construcción. Las escuelas secundarias de Toronto están adoptando el programa Grow to Learn , basado en el programa de agricultura urbana LifeSkills. En este programa, los estudiantes plantan y cuidan un huerto y luego donan lo producido en él a un banco de alimentos.
Lockett comenta que muchos delincuentes juveniles pierden interés en las instituciones académicas tradicionales, pero el programa PACT les permite aprender a través de la experiencia. Los propietarios de negocios y otros residentes locales también colaboran con los programas LifeSkills. Algunos de estos participantes fueron también en su momento delincuentes juveniles, como es el caso de Paul Davis, director del programa de producción cinematográfica.
Muchos de los graduados han encontrado trabajo o cursado estudios universitarios relacionados con las áreas cubiertas por los programas LifeSkills, como ecología o comunicaciones. Terance Brouse, director de comunicaciones del PACT indica: “Tenemos éxito cuando logramos cumplir los objetivos marcados para cada joven”.
Los clubes pueden marcar la diferencia
Para orientar a los adolescentes, el PACT también ofrece el programa de coaching LifePlan, el cual incluye tanto asesores como mentores personales. Craig Trowhill es el asesor personal de Akeem Stephenson, un joven ex delicuente que vivía en un refugio para personas sin hogar cuando un juez le envió al PACT. En una reunión, Trowhill le recuerda a Stephenson por qué éste tuvo éxito en el programa: “El proceso es sólo una herramienta, pero el responsable lo fuiste tú. Tu éxito se debe exclusivamente a las decisiones que tomaste”.
Stephenson ahora trabaja y ha iniciado su carrera musical como productor y cantante de rap. “El programa del PACT me ofreció la oportunidad de ver los errores que cometí y qué podría haber hecho en ciertas situaciones para evitarlos”, explica a Trowhill. “Ahora se qué es lo que quiero hacer con mi vida y confío en mis posibilidades de alcanzar las metas que me he fijado”.
“Los clubes rotarios pueden marcar una gran diferencia en sus comunidades contribuyendo a resolver el problema de la violencia urbana”, comenta Lockett. Cuando pronuncia un discurso en la reunión de un club rotario para promover el PACT, el suele explicar: “Puede que los avances sean pequeños, pero todo avance es positivo. El proceso de regeneración de estos jóvenes comienza cuando eligen participar en el programa y reconocen que tienen que ser responsables de sus actos”.