Rotary.org: Relatos de ex becarios <br>

Relatos de ex becarios


Embajador recibe el más elevado reconocimiento para ex becarios de la Fundación

 
 

Salt Lake City, Utah, EE.UU. — La primera vez que Philip Lader subió a un avión fue cuando viajó a Inglaterra para asistir a la University of Oxford como Becario de Buena Voluntad de 1967-1968. Para el joven estadounidense fue mucho más que un simple viaje: fue la experiencia de su vida.

"La beca me reveló un mundo más amplio y estimulante", afirma Lader, hijo de un humilde cocinero cuya infancia y juventud transcurrieron en Nueva York y Florida, EE.UU.

Lader logró mucho éxito en el nuevo mundo que había descubierto. Fue embajador de EE.UU. en Gran Bretaña e Irlanda del Norte de 1997 a 2001. Asimismo, Lader fue subjefe de personal de la Casa Blanca durante la presidencia de Bill Clinton, además de asistente y subdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto. Lader también integró la directiva de varias entidades cívicas y benéficas, y asociaciones artísticas y educativas.

Los referidos logros contribuyeron a que Lader recibiera la más alta distinción que La Fundación Rotaria confiere a sus ex becarios, el "Premio Mundial por Servicio a la Humanidad" el 16 de junio en la recepción para ex becarios celebrada antes de la Convención de RI de 2007, en Salt Lake City, Utah, EE.UU.

Al recibir el premio, Lader expresó: "Es magnífico y también me da un poco de vergüenza hay quienes lo merecen más que yo".

La Beca de Buena Voluntad y sus estudios en Oxford hicieron posible sus profundos lazos con Gran Bretaña. "De alguna manera, estos vínculos me condujeron a la embajada de EE.UU. en este país", indica Lader.

Asimismo, recibir la beca fue mucho más que un medio para solventar los gastos. En el marco de la beca, los beneficiarios aceptan el encargo de pronunciar charlas en los clubes rotarios cuando se les solicita que así lo hagan. "Al visitar tantos clubes como sea posible, se maximizan los aspectos educativos y culturales de la beca". Lader recomienda a los actuales Becarios de Buena Voluntad que se mantengan en contacto con Rotary durante toda la vida.

Lader recordó una ocasión en la cual la solidaridad rotaria lo conmovió profundamente. En sus viajes por Europa durante las vacaciones de Navidad cuando cursaba estudios en Oxford, Lader recibió un telegrama que le notificaba de la muerte de su padre. Un club rotario le costeó el pasaje a su país para que Lader pudiera asistir al sepelio junto a su madre.

Lader también alentó a los rotarios a seguir apoyando a otros estudiantes meritorios, y exhorta a los clubes rotarios a ofrecer hospedaje en sus hogares a los rotarios que viajan desde otras localidades para hacer uso de la palabra ante sus clubes.