Impulsando la paz en Irak
Como representante nacional de Peace Winds Japan, Miho Kishitani podría haber prestado servicio en diversas regiones necesitadas del mundo.
“Elegí Irak”, afirma Kishitani, ex Becaria de Rotary pro Paz Mundial. “Deseaba adquirir experiencia práctica para comprender el conflicto desde una perspectiva nacional, y opté por la región más problemática: el norte del país”.
Kishitani dirige y coordina programas de reconstrucción en Irak, centrados en la educación, los servicios sociales, la salud, los recursos hídricos y el saneamiento. Desde su localidad de residencia, Amman, Jordania, Kishitani se encarga de dos oficinas con 80 empleados y un presupuesto de US$4.000.000
Para Kishitani, ésta no fue su primera misión en un país en guerra. De 2000 a 2003, fue la única trabajadora japonesa en la región autónoma del Kurdistán, situada en el norte de Irak, donde coordinó e implementó tareas de rescate, como jefa de la misión de Peace Winds Japan en dicha zona.
El pasado año, el Institute for International Policy Studies le confirió a Kishitani el Premio Yasuhiro a la Excelencia, del primer ministro Nakasone. Este premio se otorga por haber obtenido significativos logros políticos, económicos, culturales, científicos y tecnológicos y también promueve la paz y la prosperidad en zonas de conflicto.
El citado galardón, con una dotación equivalente a US$8.500, lleva el nombre del ex primer ministro de Japón y actual presidente de la entidad otorgante, quien lo concedió en persona en una ceremonia que tuvo lugar en junio. Al homenajear a Kishitani, quien sólo tenía 25 años cuando viajó a Irak, la entidad procura inspirar a otros profesionales jóvenes que cumplen funciones en organizaciones no gubernamentales (ONG) para que presten servicios humanitarios.
“Es fácil hablar de la causa de la paz en Nueva York o en Tokio”, indica Kishitani, quien cree que para alcanzar la paz los trabajadores de las ONG y los dirigentes mundiales deben servir “donde la gente apenas sobrevive porque no existe la paz”.
Tras su experiencia en la región kurda, Kishitani decidió ejercer funciones de profesional de tareas de socorro, para lo cual necesitaba una maestría. En 2005, en usufructo de una Beca de Rotary pro Paz Mundial, obtuvo una maestría en resolución de conflictos en la University of Bradford, en Inglaterra, siendo su beca patrocinada por el Club Rotario de Urawa, Saitama, Japón.
“Enfrenté limitaciones en mis tareas, por falta de conocimientos y métodos", señala Kishitani respecto a su primera vez en Irak. “Mi experiencia [en la universidad] me ayuda en la planificación de programas, las negociaciones y la coordinación con otras entidades.
"Los problemas de Irak dependen en gran medida de factores geopolíticos, religiosos y étnicos", afirma. "Mis conocimientos sobre resolución de conflictos me ayudan a interpretar la intrincada situación política a fin de maximizar la eficiencia en mi programa”.
Convencida firmemente en el poder del aprendizaje, Kishitani proyecta continuar su labor. Con el dinero del premio, espera mejorar sus conocimientos de investigación y lingüísticos para servir mejor al pueblo de Irak, pero antes que nada necesita transporte. “Primero tengo que conseguir una licencia para conducir y después voy a aprender árabe”.