Rotary.org:

 La voz del cambio


 
 

Jessica Xavier Fotografía de Dwayne Hackett

H ace varios años atrás, cuando Jessica Xavier decidió incursionar en el mundo de la música como cantante, una de sus primeras presentaciones fue el concierto de Navidad de un club rotario. Después de haber saboreado el éxito, salir retratada en portadas de revistas y presentarse en televisión, puso fin a su carrera artística. 

“Me dí cuenta de que el canto no era  lo mío”, dijo.  “Mi sueño siempre fue ayudar a la niñez”.

Recientemente, Jessica pasó un mes como voluntaria en el poblado de Yupukari, donde trabajó con Rupununi Learners, organización sin fines de lucro que ha dotado a los residentes con colegios, un centro cultural, y hasta una estación de investigación dedicada a la protección del caimán negro, una especie en peligro de extinción.  Jessica se pasó el mes dictando clases, preparando propuestas para subvenciones y ayudando en la biblioteca.

En Georgetown, capital de Guyana, administra su propia empresa de marketing, además, de participar dinámicamente en la vida de su club, compuesto en su mayoría por jóvenes rotarios. 

El club organiza anualmente una feria vocacional para adolescentes y realiza misiones médicas de dos semanas, a través de las cuales se ofrecen a comunidades nativas pruebas de despistaje de VIH, cáncer cervical y diabetes. A pesar de que todavía la reconocen en la calle y que de vez en cuando oye alguna de sus canciones en la radio, Jessica dedica ahora su tiempo al servicio a los demás. “Para mí ser voluntaria es  fantástico, puesto que me permite hacer algo por otros y no solo pensar en mí", acotó.


Agregue un comentario:

* obligatorio