Interesante reportaje al "banquero de los pobres"
The Rotarian -- Abril de 2012
En Jackson Heights, Nueva York, Yunus impulsa el establecimiento de la primera sucursal del Grameen Bank en EE.UU. Ahora funcionan otras cinco agencias en dicho país.
Foto de Erica Lanser
M uhammad Yunus, conocido como "el banquero de los pobres" y galardonado con el Premio Nobel, comenzó a transformar vidas cuando era catedrático de economía en la Universidad de Chittagong, Bangladesh. A partir de una modesta iniciativa de micropréstamos para mujeres de bajos recursos en las aldeas vecinas, el esfuerzo de Yunus hizo posible el establecimiento del Banco Grameen, entidad que hoy cuenta con más de 2.500 sucursales en su país de origen. Este banco ha prestado valiosa ayuda para fundar o ampliar las pequeñas empresas de más de ocho millones de prestatarios, 97% mujeres. Yunus, uno de los oradores principales en la Convención de RI de 2012, recientemente fue entrevistado por Warren Kalbacker, colaborador habitual de la revista The Rotarian. A continuación incluirmos un extracto de la entrevista.
TR: En 1976, usted introdujo el concepto del microcrédito, lo cual implica conceder préstamos personales de cuantía ínfima, lo cual aún hoy sigue teniendo perplejos a muchos empresarios.
Yunus: Todo comenzó en una aldea de Bangladesh. En aquel entonces yo daba clases de economía mientras el hambre hacía estragos en mi país. Me sentía inmensamente frustrado porque las teorías económicas que enseñaba en la universidad carecían totalmente de significado para la gente pobre. Y me decidí a echarles una mano a los residentes de un poblado vecino al recinto universitario. En esa aldea varios prestamistas inescrupulosos hacían negocios prestándoles dinero a los pobres en terribles condiciones y no los dejaban vivir. Se me ocurrió que yo podríade resolver el problema prestándoles dinero para que no tuviesen necesidad de recurrir a los usureros. Visité a los clientes de los prestamistas y preparé una lista con 42 nombres. En total, todos ellos debían un equivalente a 27 dólares. Para empezar les adelanté el dinero necesario para saldar su deuda con los usureros, lo cual para los lugareños fue un magnífico estímulo. Entonces pensé que si una suma de dinero tan reducida podía mejorar la vida de tanta gente, valía la pena proseguir tal iniciativa.
TR: El concepto de empresa social que usted sustenta, significa recaudar e invertir capital y, posteriormente, gestionar la empresa para obtener réditos. Sin embargo, usted insiste en que no se trata de obtener ganancias. Suena como ponerle punto final al capitalismo, ¿no le parece?
Yunus: La gente cree, erróneamente, que los negocios no pueden sobrevivir sin el incentivo de las ganancias monetarias. Hay muchos otros incentivos. A través de una empresa social hago feliz a los demás, lo cual a mí me hace feliz. Este tipo de incentivo es algo que los economistas no entienden porque se basan en solamente un tipo de negocio, destinado a la obtención de ganancias, lo cual constituye un sistema desequilibrado. El equilibrio se alcanza cuando al sistema capitalista le añadimos el componente social. Cuando una empresa funciona únicamente para maximizar sus ganancias, la gente está demasiado ocupada para considerar o resolver los problemas sociales y, por tal motivo, los dejan en manos de los gobiernos. Pero nosotros, los ciudadanos, somos capaces de resolver nuestros propios problemas, y en ese sentido la empresa social desempeña un importante papel.
TR: El Banco Grameen ha suscrito un acuerdo con la gigantesca multinacional francesa Danone, para elaborar yogurt en Bangladesh. ¿En qué medida esta operación se diferencia de una iniciativa comercial para ganar dinero?
Yunus: Esta empresa social no reporta pérdidas ni rinde dividendos, y está destinada a resolver problemas sociales. Si Grameen Danone Foods obtiene ganancias, éstas se quedan en la compañía. Su propósito es resolver el problema de la desnutrición entre los niños de Bangladesh, para lo cual fabrica un tipo de yogurt especial que se produce a bajo costo y a un precio asequible aun para las familias más pobres. Los niños que ingieren este alimento, gradualmente se convierten en chicos sanos. La empresa ya ha llegado a su cuarto año en funcionamiento y le está yendo muy bien. El impacto nutritivo está sumamente claro y la compañía está a punto de cubrir la totalidad de sus gastos.
TR: Usted es un promotor infatigable de la iniciativa personal en todas las culturas. ¿Qué factores lo motivan?
Yunus: Los economistas suponen que son muy pocos los emprendedores que se sitúan a la vanguardia y asumen riesgos, que en el mundo hay muy poca gente con cualidades excepcionales para desempeñarse como empresarios y emprendedores, y que el resto de los seres humanos tienen que trabajar para ellos, pero eso no es así. Insisto en que todos los seres humanos son emprendedores. Sin excepciones. No hay quien carezca de capacidad empresarial. El problema es que las instituciones imponen normas y no les dan oportunidades para descubrir su potencial. Es una noción que se impone desde nuestro sistema educativo, el cual se basa en el principio de que es necesario trabajar arduamente para ganar un buen sueldo o estudiar en una buena universidad para conseguir un buen puesto, como si ocupar un cargo fuera la meta primordial de la existencia humana. Para mí, nada de eso es cierto.
TR: ¿De qué va a hablar en la Convención de RI de este año?
Yunus: Les hablaré del sistema de enseñanza. A los niños y jóvenes hay que enseñarles que tienen ociones. Es posible buscar trabajo y también es posible crear puestos de trabajo. A medida que van creciendo, deciden qué camino deben seguir. Las instituciones deben funcionar de manera que respalden a los jóvenes en el camino que sigan en la vida, pero eso es la gran carencia del sistema educativo actual.
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