Club de Alaska combate el hambre
Por Ryan Hyland
Noticias de Rotary International -- 13 de mayo de 2009
Socios del Club Rotario of Anchorage East distribuyen víveres del banco de alimentos.
Foto: Gregory Solomon.
El segundo sábado de cada mes, los socios del Club Rotario de Anchorage East, Alaska, EE.UU., distribuyen víveres para familias de barrios de bajos ingresos, a través de un banco móvil de alimentos, abordando así la creciente necesidad de ayuda que se registra en la zona.
En 2006, el club recaudó US$50.000 para adquirir y renovar un viejo camión cervecero del Banco de Alimentos de Alaska. Desde entonces, los rotarios han sostenido su firme relación con el proyecto, prestando servicio voluntario una vez por mes, a efectos de distribuir alimentos y financiar el mantenimiento del vehículo.
El camión experimentó una transformación "milagrosa", indica David Kester, quien estuvo a cargo de la iniciativa.
"Este proyecto aborda una importante necesidad básica de la comunidad", indica. "Al ayudar a brindar alimentos, ejercemos una influencia duradera y significativa en todas las familias".
En los últimos 18 meses la demanda en el banco de alimentos aumentó aproximadamente en un 30%, afirma Susannah Morgan, socia del club de Anchorage East y directora ejecutiva del Banco de Alimentos de Alaska, entidad que distribuye víveres seis veces por semana a cientos de familias de Anchorage.
"La cantidad de residentes que nos solicita ayuda aumenta más y más", señala Morgan. "No cesa de asombrarme que tanta gente padezca hambre, y este banco los ayuda decisivamente".
Con su cargamento de diversos productos enlatados y con frutas y hortalizas frescas y congeladas, el camión reparte suficientes provisiones para abastecer a una familia durante una semana. Las donaciones de comida corren por cuenta de agricultores, supermercados y tiendas locales y otros establecimientos y entidades. Los beneficiarios pueden elegir los artículos que deseen, sin límite de cantidad, afirma Kester.
Carolyn E. Jones, socia del club e integrante del Consejo de Fiduciarios de La Fundación Rotaria, indica que prestar servicio voluntario una vez por mes en el banco de alimentos, brinda a los rotarios la oportunidad de forjar buenas relaciones en el marco de la comunidad.
"Conozco a bastante gente e incluso solemos tutearnos", expresa. "Es un magnífico proyecto de ayuda directa, y a la vez muy divertido. Cuando se termina el dinero, acudimos nosotros para que tengan comida. El rostro agradecido de los beneficiarios lo dice todo".
Kester calcula en casi 750.000 kilos la cantidad de alimentos distribuida desde el inicio del proyecto, y añade que el significado de la ayuda no es sólo económico.
"Las familias ya no tienen que preocuparse por la comida, lo cual suele mejorar otros aspectos de su vida", señala Kester. "Esta iniciativa sirve a la comunidad en diversos aspectos".
"Creo que los rotarios se están dando cuenta de la diferencia que marcamos en la vida de la gente", afirma Morgan. "El éxito de este banco de alimentos móvil me permite albergar esperanzas de que Rotary pueda combatir decisivamente el hambre en el mundo".