Los rotarios de São Paulo tienden su mano solidaria a una familia de EE.UU.
Por Donna Polydoros
Noticias de Rotary International - 8 de octubre de 2008
Samantha Buzbee (izq.) y su madre Carol.
Fotografía: Portrait Innovations
Carol Buzbee no conocía a nadie en São Paulo, Brasil, cuando arribó en un avión-ambulancia con su hija, quien había contraído una enfermedad desconocida mientras prestaba servicio voluntario para una entidad benéfica internacional.
Buzbee no tenía dinero brasileño, ni visa ni equipaje, tampoco hablaba portugués.
Tras pasar dos días sola en un hospital paulista al pie de la cama de Samantha, su hija enferma, repentinamente recibió una llamada telefónica del rotario Victor M. Esteves de Moraes, socio del Club Rotario de São Paulo, quien se ofrecía a ayudarla en todo lo que necesitara.
"Esa misma noche, Victor llegó al hospital, me entregó dinero, y puso en una bolsa mi ropa sucia a fin de llevarla a su casa para lavarla", recuerda Carol.
Samantha estaba trabajando como voluntaria para la organización Amigos de las Américas, en Paraguay, cuando cayó enferma. Los médicos de la localidad no pudieron diagnosticar la dolencia que padecía y su salud empeoró. Tras la llegada de su madre desde Mantua, Ohio, EE.UU., Samantha fue transferida al hospital Albert Einstein, en São Paulo.
La familia de Esteves de Moraes le brindó albergue a Carol cuando en el hospital le comunicaron que ya no podría pasar la noche en la habitación de su hija.
"Tras enterarme de que alguien necesitaba ayuda y que yo podía proporcionar esa ayuda, sólo quedaba una cosa por hacer, y la hice”, dice Esteves de Moraes.
Manos solidarias
Dulce Mara Romanin, presidenta del Subcomité de Subvenciones del Distrito 4610, también extendió sus manos solidarias, ofreciéndose a llevar a Carol a almorzar, y comprar ropa y artículos de primera necesidad.
"Dulce me miró y me dijo: 'Haz de cuenta que soy una vieja amiga: pídeme lo que necesites'", recuerda Carol.
Romanin y Esteves de Moraes se enteraron de la situación de la familia Buzbees, porque la abuela de Samantha, Phyllis Boldon, se puso en contacto con el Club Rotario de Mantua, explicó la situación de Samantha y solicitó ayuda Pearl Austin, presidente de dicho club, envio un correo electrónico a cuatro gobernadores de distrito en São Paulo.
Austin también se puso en contacto con una familia de Ohio, que participaba en el programa de Intercambio de Jóvenes, y que en esos momentos brindaba alojamiento a varios estudiantes del área de São Paulo. Los estudiantes llamaron a sus padres, quienes localizaron a un médico que hablaba inglés a fin de que éste visitara a Samantha y Carol en el hospital y las tranquilizara en un momento tan crítico.
Finalmente, los médicos pudieron diagnosticar que Samantha padecía neumonía bacteriana. Con el tratamiento adecuado, su salud mejoró rápidamente y madre e hija pudieron retornar a EE.UU.
Después, Carol, Samantha y Phyllis visitaron el Club Rotario de Mantua para agradecer a los rotarios la valiosa ayuda que les brindaron.
Austin dice que, en realidad, "fueron los rotarios brasileños quienes, con su valiosa ayuda, demostraron el verdadero significado de Dar de Sí antes de Pensar en Sí".