Su verdadera vocación

Harris, cuando comenzaba a ejercer la abogacía en Chicago, en 1896.

Oficina de Harris en el Bufete Jurídico de Harris, Dodds and Brown, en el Edificio Unity, en Dearborn Street, Chicago, 1909.
Tras la muerte de su abuelo en 1888, Harris trabajó durante un año en Sheldon Marble Company, en West Rutland. Su abuela lo alentó a honrar a su abuelo trabajando arduamente y ganándose la vida con honradez.
Posteriormente, trabajó un año en el bufete jurídico de St. John, Stevenson y Whisenand, en Des Moines, Iowa. Tras su inicio en el sector, cursó estudios en la University of Iowa, en Iowa City y se graduó de abogado en junio de 1891.
En 1896, Harris se trasladó a Chicago, donde comenzó a ejercer la abogacía en pleno centro de la ciudad. Y siguió ejerciendo dicha profesión en mayor o menor medida durante más de cuatro décadas, incluso tras su jubilación. A mediados de 1932, fue delegado del Colegio de Abogados de Chicago ante el Congreso de Derecho Internacional Comparado en La Haya, Holanda.
Además de sus logros profesionales, Harris procuró forjar vínculos personales y espirituales significativos. Asistía asiduamente a misa los domingos aunque no siempre en la misma iglesia. Años después indicó que sus creencias religiosas eran como él mismo: difíciles de encasillar.
En realidad no pertenezco a ninguna iglesia... No es fácil clasificarme porque mis convicciones no son de la índole esencial para la afiliación incondicional a una congregación... Desde luego, en estos días los mejores predicadores hablan por radio, y suelo escuchar tres o cuatro sermones todos los domingos.
Harris amaba la naturaleza, y en 1908 se afilió a un grupo recientemente formado que organizaba paseos mensuales los sábados por la tarde a través de los bosques, valles y prados de la ciudad. En 1911, ese grupo se convirtió en el Prairie Club, y Harris fue uno de sus directores.